Crepes sin harina, sin huevos, leche ni mantequilla, dulces o saladas, puedes comerlas todas las mañanas
Hay una razón por la que a todos les encantan las crepas: son suaves, versátiles y una solución fácil para el desayuno o la cena. El problema, para muchos, siempre es el mismo: harina, huevos, leche, mantequilla... y la sensación de que son un lujo que se puede disfrutar de vez en cuando.
Pero no: existe una versión sin harina ni huevos, sin leche ni mantequilla, que queda perfecta, se pliega sin romperse y sirve tanto para platos dulces como salados. Es la receta clásica que te hace pensar: "¿Por qué no la preparé antes?". El detalle que no se debe pasar por alto, aunque parezca extraño en una masa "dulce", es solo uno: la sal. Es lo que le quita la textura plana, le da sabor y hace que la base sea realmente apta para cualquier receta.
Estas crepes "sin" son perfectas cuando quieres un desayuno ligero pero sustancioso, o cuando necesitas un plato rápido y no tienes la mitad del refrigerador lleno.
Crepes sin harina ni huevo: una base ingeniosa que funciona tanto para platos dulces como salados.
La consistencia no es idéntica a la clásica (no lleva huevos para darle elasticidad), pero con la técnica adecuada y un breve reposo de la masa, se obtiene un resultado sorprendente: fina, suave y, sobre todo, no quebradiza.
- 120 gramos de harina de garbanzo (se le llama "harina", pero no es harina de trigo: no contiene gluten).
- 300 ml de agua
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra (o aceite de semillas si prefiere un sabor neutro)
- 1 pizca generosa de sal.
Proceso de elaboración de crepes: cómo hacerlas finas y sin grietas
Vierte la harina de garbanzos en un bol y añade el agua poco a poco, batiendo para evitar grumos. Cuando la masa esté suave, agrega el aceite y la sal. Aquí es donde ocurre la magia: déjala reposar durante al menos 15-20 minutos. No es un capricho: la harina de garbanzos absorbe el agua, se ablanda y la masa se vuelve más estable durante el horneado.
Calienta una sartén antiadherente (una crepera sirve) y engrásala ligeramente con papel de cocina y una gota de aceite. Vierte un cucharón de masa y gira la sartén para extenderla finamente. Cocina a fuego medio: cuando los bordes se separen y la superficie pierda su aspecto húmedo, dale la vuelta a la crepe con una espátula y cocina el otro lado durante unos segundos.
Si la primera queda demasiado espesa, no hay problema: ajusta la cantidad de masa. Si parece frágil, suele ser porque la sartén no está lo suficientemente caliente o la masa no ha reposado. Y recuerda: estas crepes son delicadas; hay que darles la vuelta lentamente, sin movimientos bruscos.
La presentación: ideas dulces y saladas (sin convertirlas en una "dieta triste").
Para el postre, esta base combina a la perfección con yogur griego y fruta, una cantidad moderada de crema de avellanas, mermelada sin azúcar o simplemente plátano machacado con canela. Si prefieres un sabor más parecido al de la repostería, añade una pizca de vainilla a la masa y omite la sal: así el postre tendrá un sabor más equilibrado.
Para opciones saladas, las crepas de garbanzos son una delicia: hummus con verduras, ricotta con espinacas, jamón con queso, aguacate con tomates cherry. La sal en la masa funciona aún mejor: le da sabor a la base y evita que se exceda con los ingredientes.




