Los cocineros coinciden: “Para conseguir patatas asadas doradas, no añadas más aceite, sino dos cucharadas de maicena”
Hay recetas que, aunque sencillas y rápidas, se pueden simplificar aún más con algunos trucos de cocina. Las patatas asadas, por ejemplo, parecen una tarea simple: solo hay que lavarlas, añadir un poco de aceite y meterlas en el horno. Sin embargo, existe un truco que permite conseguir una textura mucho más crujiente.
Cabe destacar que las patatas son un alimento muy versátil, saciante y relativamente bajo en calorías, lo que puede ayudar a prevenir el consumo excesivo de otros alimentos con menor valor nutricional. Además, aportan potasio, carbohidratos, calcio, hierro y vitaminas C y B6.
El mejor truco para conseguir patatas asadas doradas
Las patatas asadas son una guarnición clásica para carnes, verduras y pescados, pero conseguir que queden doradas y crujientes por fuera y tiernas por dentro no siempre es fácil. Aunque muchos usan aceite para lograrlo, existe un truco muy sencillo que los cocineros utilizan y que puede marcar la diferencia: añadir maicena antes de hornearlas.
Este sencillo método ayuda a reducir la cantidad de aceite y le da a las papas una capa exterior más fina, seca y crujiente. Añadir una pizca de pimentón realza su color y sabor, convirtiéndolas en la guarnición perfecta para prácticamente cualquier plato.
El secreto reside en preparar adecuadamente la superficie de las patatas. Una vez cortadas y completamente secas, se añade una pequeña cantidad de maicena (una cucharada por kilogramo de patatas) y se extiende uniformemente. De esta forma, se consigue una textura dorada y crujiente sin necesidad de aumentar la cantidad de aceite.
Además de este, hay otros trucos que vale la pena conocer:
- Siempre que sea posible, es mejor usar variedades harinosas, que tienen un mayor contenido de almidón. Al cocinarse, su interior se vuelve más esponjoso, creando un contraste perfecto con la superficie crujiente.
- Cocinar previamente las patatas durante unos 8-10 minutos en agua hirviendo con sal ayuda a que se cocinen de manera más uniforme y a que queden más crujientes, además de reducir el tiempo de horneado posterior.
- Tras escurrirlos y dejarlos enfriar un poco, pélalos, colócalos en un colador y agítalos suavemente para que la superficie se suelte ligeramente. Luego, añade la maicena y mezcla bien para potenciar su textura crujiente.
- Mientras se cuecen las patatas, coloque la bandeja con unos 60 ml de aceite por kilo de patatas y precaliente el horno a 190ºC con ventilador.
Lava bien las patatas pequeñas y cuécelas con piel en una olla con agua salada hasta que estén tiernas. Escúrrelas, déjalas enfriar un poco y córtalas en trozos. Colócalas en una fuente para horno y añade sal, pimienta negra, ajo en polvo, cebolla en polvo, pimentón dulce y un buen chorrito de aceite de oliva virgen extra. Mezcla bien para que las patatas queden bien impregnadas de las especias y el aceite. Introduce la fuente en un horno precalentado a 200 °C (390 °F) y hornea durante unos 20 minutos, o hasta que las patatas estén doradas y crujientes, con un aspecto apetitoso.
Por último, cabe recordar que las patatas tienen un alto contenido de agua, que representa más del 75 % de su composición. Si se consumen con piel, aportan un valor nutricional aún mayor, ya que parte de su proteína se concentra justo debajo de ella. Además, son ricas en potasio y bajas en sodio, y contienen vitamina C, necesaria para la producción de colágeno y la cicatrización de heridas, así como vitaminas del grupo B.




