Dale a cualquier pasta una textura más cremosa, al estilo de la lasaña, con esta clásica mezcla italiana
Preparar una lasaña desde cero no es difícil, pero tiene muchos pasos y etapas. Si te apetece el sabor clásico de la lasaña pero quieres una forma mucho más sencilla de disfrutarla, simplemente añade un poco de ricotta a tu salsa marinara favorita.
La cantidad de ricotta que añadas dependerá de la textura que desees para la salsa. Si solo quieres un toque cremoso, añade aproximadamente una cucharada por ración de salsa (normalmente media taza). Pero para una salsa más rica y espesa, puedes añadir alrededor de un cuarto de taza por ración. Este truco con la ricotta se puede usar en todo tipo de salsas. Como tiene un sabor suave, combina bien con salsas ácidas como la marinara, con salsas intensas como la salsa vodka o con salsas ricas como la salsa Alfredo.
Sazona la ricotta antes de añadirla a la pasta.
Por sí sola, la ricotta no tiene mucho sabor; se añade más por su textura que por otra cosa, aunque también aporta algo de sal. Pero es fácil realzar su sabor antes de combinarla con la pasta y la salsa. Empieza con hierbas frescas, si las tienes. El perejil y el eneldo son hierbas frescas y aromáticas, y las secas también sirven si no tienes tiempo para picar las frescas.
El ajo en polvo es otra excelente opción, y un chorrito de jugo de limón y un poco de ralladura le darán un toque ácido al queso. Al agregarlo a una salsa para pasta, ya sea casera o comprada, realza el sabor de forma integral, aportando mucho más que una simple cremosidad. Para un toque picante, puedes añadir hojuelas de chile rojo o aceite de chile calabrés, y si buscas un dulzor sutil, no dudes en añadir un chorrito de miel a la ricotta.




