20 de septiembre de 2026
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Cómo congelar la pasta cocida, incluso la pasta sazonada, sin que se estropee
Técnica
Por Jean-Luc Moreau, la mesa de Técnica · hace 4 h · Italia · 3 min ·

Cómo congelar la pasta cocida, incluso la pasta sazonada, sin que se estropee

Hemos preparado demasiada pasta, y al terminar de comer, nos quedan varias porciones en la olla. Tirarla sería un desperdicio, pero dejarla en el refrigerador durante días no es la mejor solución. Llegados a este punto, podemos pensar en congelarla.

Pero, ¿podemos congelar la pasta con salsa? En muchos casos, sí, siempre y cuando prestemos atención al proceso de enfriamiento, al tipo de salsa y, sobre todo, a cómo la almacenamos.

La pasta cocida se puede congelar casi sola o con su salsa. Sin embargo, el resultado tras la descongelación no será el mismo en todas las recetas.

Cómo congelar correctamente la pasta cocida

La primera regla es no dejar la pasta sobrante a temperatura ambiente durante horas. Después de la comida, debe enfriarse rápidamente y guardarse de inmediato, utilizando recipientes poco profundos y porciones pequeñas para facilitar el enfriamiento.

Una vez enfriado, divídelo en las porciones que vayas a consumir. Utiliza recipientes aptos para el congelador o bolsas especiales, extrayendo la mayor cantidad de aire posible y etiquetándolos con la fecha.

Si hemos preparado pasta con poca salsa, podemos añadir una pequeña cantidad antes de congelarla: esto puede ayudar a evitar que se seque demasiado al recalentarla.

¿El que lleva salsa también se puede congelar?

Las pastas con base de tomate, el ragú y muchas otras salsas cocidas suelen ser aptas para congelar. Sin embargo, se debe tener mayor precaución con las salsas muy cremosas, los quesos frescos o las salsas delicadas, ya que pueden separarse o cambiar de consistencia tras la congelación y descongelación. Esto no significa necesariamente que no sean seguras: a menudo, se trata principalmente de una cuestión de calidad.

Cuando queramos comer la pasta, podemos descongelarla en el refrigerador o recalentarla directamente, si el recipiente y la preparación lo permiten. Caliéntala a fuego lento, revolviendo constantemente para que el calor se distribuya uniformemente. Evita dejarla descongelando a temperatura ambiente durante horas.

Otra precaución se refiere a las sobras: no congele la pasta que ha estado fuera del refrigerador por mucho tiempo, pensando que el frío la hará segura nuevamente. La congelación ralentiza el crecimiento microbiano, pero no elimina lo que ocurrió antes.

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