
Cómo las espinacas podrían impulsar la energía alternativa
La verdura de hoja verde que le dio a Popeye sus antebrazos inusualmente musculosos ha perdido algo de protagonismo en las ensaladas frente a la más de moda col rizada en los últimos años.
Pero ahora, una nueva investigación sugiere que este "superalimento" pronto podría tener aún más poder a su favor, al enseñarnos a crear sistemas de energía alternativa eficaces. En un esfuerzo de colaboración internacional, físicos y químicos de las universidades de Purdue y Arizona State han elegido las omnipresentes hojas de espinaca que se compran en los supermercados para investigar el complejo proteico involucrado en la fotosíntesis.
Cuando las plantas (así como las algas y las cianobacterias) realizan la fotosíntesis, el agua y el dióxido de carbono reaccionan con la luz solar y se sintetizan en carbohidratos, que almacenan hidrógeno y oxígeno. El equipo de investigación, financiado por la Fundación Nacional de Ciencias y el Departamento de Energía, utiliza láseres de última generación y rayos X para obtener imágenes de los cambios —tanto químicos como físicos— que tienen lugar durante la disociación de las moléculas de agua.
Para ello, primero se mantiene la espinaca alejada de la luz y el calor durante dos días antes de extraer el fotosistema II (PSII), el conjunto de proteínas transportadoras de electrones responsables de la disociación del agua, de sus hojas. Una vez completada la extracción, las proteínas se estimulan con láseres, que, según Pushkar, actúan como sustituto de la luz solar. «Una vez que las proteínas empiezan a funcionar, utilizamos técnicas avanzadas como la resonancia paramagnética electrónica y la espectroscopia de rayos X para observar cómo cambia la estructura electrónica de las moléculas con el tiempo a medida que desempeñan sus funciones», explicó a los periodistas.
La resonancia paramagnética electrónica ha revelado con precisión el momento en que se producen los cambios estructurales durante el proceso químico. Esto representa un gran avance, ya que en pruebas anteriores, la combinación de haces láser y rayos X proporcionaba imágenes instantáneas de los cambios, pero no indicaba las configuraciones electrónicas exactas.
Hasta ahora, los investigadores habían obtenido resultados, pero no habían logrado determinar con precisión la fase del PSII. «Esta información es como una marca de tiempo, y sin ella el equipo no habría podido contextualizar los cambios estructurales», afirmó Pushkar. La investigación sobre el funcionamiento interno de las hojas de espinaca continúa.
Los resultados actuales se han publicado en Nature. Si tienes alguna noticia o información que quieras compartir, escríbenos a rob@agfunder.com. FOTO DESTACADA: Stewart / Flickr
- Quien: Arizona State Universities
- Porcentajes: 60 percent
- Gráficos: 60 percent



