Filetes de merlán empanados y fritos. Una receta fácil y crujiente, como la casera
Para 4 2,50 €/persona. 210 kcal/100 g.
- 800 g de bacaladilla (en filetes, sin espinas)
- 2 huevos de gallinas camperas
- 150 g de harina de trigo (se puede usar fécula de maíz si hay celíacos en casa).
- Sal (al gusto de cada hogar)
- Un limón (opcional)
- 50 ml de agua
- Aceite de oliva suave para freír pescado
- Comenzamos limpiando a fondo los filetes de merlán, si no lo están ya. Revisamos que no queden espinas y los secamos con papel absorbente para eliminar el exceso de humedad, lo cual es fundamental para que el rebozado se adhiera correctamente.
- Salamos ligeramente los filetes por ambos lados. Es importante no excederse, ya que es un pescado de sabor suave y queremos que su sabor se note sin que resulte demasiado intenso.
- En este caso, tenemos los filetes abiertos en mariposa, pero puedes freír el pescado entero, como prefieras. A mis hijos les gustan abiertos en mariposa, pero en los bares suelen freírlos enteros, como un plato de pescado frito andaluz.
- En un bol, añade los huevos, la harina y el agua. Bate los huevos con la harina y el agua hasta que estén bien integrados. Si quieres realzar el sabor, puedes añadir una pizca de sal a la harina.
- Calienta abundante aceite en una sartén grande. Es importante que el aceite esté caliente, pero sin humear, para que la masa se selle rápidamente y no absorba demasiado aceite.
- Sumergimos cada filete en la masa y nos aseguramos de que queden bien cubiertos por ambos lados.
- Coloca con cuidado los filetes en el aceite caliente, sin amontonarlos. Fríelos durante unos 2-3 minutos por cada lado, hasta que estén dorados y crujientes.
- Retiramos los filetes y los colocamos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Este paso marca la diferencia entre un plato ligero y uno pesado.
- Lo servimos inmediatamente. En casa nos gusta añadir un toque cítrico, así que, si queremos, podemos agregar unas rodajas de limón para darle un toque fresco.
- Combinan muy bien con patatas fritas caseras, una ensalada sencilla o incluso arroz blanco. También puedes servirlas con una salsa alioli suave o mayonesa casera.
- Si prefieres una cobertura más ligera, puedes sustituir parte de la harina por maicena o incluso usar harina de garbanzo. También puedes añadir un poco de cerveza al huevo batido para obtener una textura más ligera.
- El aceite debe estar limpio y a la temperatura adecuada. Si está frío, el pescado absorberá la grasa; si está demasiado caliente, se dorará demasiado rápido por fuera y quedará crudo por dentro.
- En algunas zonas, se añade ajo y perejil picado al huevo batido para darle más sabor a la masa. También se puede preparar una versión horneada, que si bien no queda tan crujiente, es más ligera.
- Otra opción interesante es utilizar otros pescados similares, como la merluza o el rodaballo.
- Es común preguntarse si se puede congelar la merluza antes de cocinarla. Sí, de hecho se recomienda debido al riesgo de anisakis, pero es importante descongelarla bien y secarla antes de rebozarla en pan rallado para evitar que suelte agua.
- Otra pregunta frecuente es qué aceite usar. Lo ideal es usar aceite de oliva suave o aceite de girasol si se busca un sabor más neutro, aunque el aceite de oliva siempre ofrece los mejores resultados.
- También has preguntado si se puede preparar sin huevos. Sí, se puede, utilizando solo harina y agua o una masa tipo tempura, aunque la textura cambiará ligeramente.
- Y, por último, mucha gente se pregunta cómo saber si el aceite está a la temperatura adecuada. Un truco sencillo es añadir una pizca de harina: si burbujea inmediatamente, está listo para freír.
- Aceite de oliva suave para freír el pescado.
En muchas cocinas, hay recetas que no necesitan presentación porque forman parte del día a día. Son platos sencillos, de esos que se preparan casi sin pensar, y que siempre salen bien. Este clásico plato de pescado frito, que hoy preparamos con merluza, entra en esa categoría: una opción económica y muy satisfactoria. La merluza rebozada es una receta de pescado tradicional, de esas que evocan el aroma de la cocina casera y el chisporroteo de la sartén. Con solo unos pocos ingredientes y una técnica sencilla, conseguimos un plato crujiente por fuera y jugoso por dentro, un plato que gusta a casi todo el mundo.
El bacaladilla, también conocido como atún blanco, ha sido tradicionalmente un pescado humilde en España. Su bajo precio lo convirtió en un alimento básico en muchas cocinas familiares durante años, especialmente en las zonas costeras. Rebozar y freír este pescado es una técnica muy extendida en toda la península. Desde los clásicos pescados fritos andaluces como los espetos hasta versiones más caseras como esta, la idea es siempre la misma: proteger el pescado con un rebozado que lo mantenga jugoso durante la cocción.
Las mejores recetas de pescado, fáciles y rápidas, con ideas para cada día y para todos los gustos.
Curiosamente, aunque ahora se aprecia por su sabor suave, durante años la bacaladilla fue considerada un pescado de segunda categoría. Ahora ha resurgido con fuerza gracias a recetas rápidas y sencillas como esta. Y si te gustan este tipo de platos, puedes probar otras opciones como los calamares fritos (crujientes por fuera y tiernos por dentro), la merluza rebozada (más delicada pero igual de deliciosa) o las gambas rebozadas (un clásico de bar que nunca defrauda). Y ahora, ¡manos a la obra con las instrucciones paso a paso!
Limpiar el pescado y preparar el rebozado.
Fritura y presentación final de la merluza.
Una vez que están sobre la mesa, suelen desaparecer en un abrir y cerrar de ojos. Si alguien no está atento, se perderá la oportunidad de probarlos.




