2 de octubre de 2026
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El pequeño pueblo siciliano que alimenta la locura mundial por las almendras
La Mesa
Por Helen Ashworth, The Canon desk · hace 3 días · Italia · 4 min ·

El pequeño pueblo siciliano que alimenta la locura mundial por las almendras

Avola, en el corazón de la costa jónica de Sicilia, puede ser un nombre desconocido para muchos. Pero tras su modesto nombre se esconde el centro de una industria de éxito mundial: las almendras que se producen aquí se consideran entre las mejores del mundo.

Siglos de tradición y trabajo generacional están profundamente arraigados en las fértiles tierras de Avola. El ejemplo de los agricultores de tercera generación que crecieron en el pueblo demuestra que la calidad de las almendras no es casualidad: las técnicas de riego intensivo introducidas por los árabes permitieron que este ingrediente se convirtiera con el tiempo en un pilar fundamental de la repostería italiana.

Historia de Avola

Avola, a menudo conocida como la ciudad hexagonal, es considerada un auténtico crisol de culturas mediterráneas. Su privilegiada ubicación en la costa siciliana la convirtió en una tierra fértil que atrajo a griegos, romanos y bizantinos, quienes dejaron su huella en la ciudad. Si bien el terremoto de 1693 destruyó gran parte de este patrimonio, ha contribuido a que Avola exista hoy como un mosaico vivo del rico pasado de Sicilia.

Hoy, el pasado de Avola se hace patente en sus iglesias barrocas, edificios históricos, recetas ancestrales y paisajes impresionantes. La serena resiliencia de la ciudad también se refleja en el día a día de sus habitantes: niños disfrutando de galletas de almendra y ancianos vertiendo la pasta de jabón en moldes para elaborar a mano la tradicional scibina. La creatividad preservada a lo largo de los siglos perdura aquí, manifestándose en una artesanía de una calidad difícil de encontrar en las ciudades cercanas.

El proceso de cultivo de almendras

El cultivo de los almendros de Avola, o mandorlos, sigue el ritmo de la naturaleza. Los árboles se plantan cuidadosamente a mano, con suficiente espacio entre ellos para que sus raíces se hundan profundamente en el suelo volcánico. El resultado de esta cuidadosa selección se refleja también en la cosecha: la almendra se recolecta a mano y las almendras de Pizzuta se separan cuidadosamente de los árboles sacudiendo las ramas. Los agricultores ahora trabajan sin herramientas artificiales, a diferencia de antaño, cuando el riego era indispensable.

Una proporción significativa de las almendras de Avola se utiliza como ingrediente en dulces tradicionales sicilianos: mazapán, rica cassata o almendras confitadas. Además de en la cocina, también son muy apreciadas en la industria cosmética: sus aceites y cremas son conocidos por sus efectos calmantes.

Los almendros de Avola se siguen cultivando hoy en día con métodos muy alejados de la agricultura moderna. Probablemente fueron de las primeras plantas introducidas por los pueblos que conquistaron la costa siciliana. El suelo poroso de la ciudad vive en simbiosis con los veranos secos y los inviernos suaves del sur de Italia, un clima que garantiza el desarrollo óptimo de almendras de calidad inigualable.

Uno de los productores más antiguos y conocidos de Avola es Nastasi Mandorle, una empresa familiar con dos fábricas en la localidad, a pocos kilómetros de Siracusa. Los orígenes de la empresa se remontan a 1898, cuando el empresario Lorenzo Nastasi, junto con sus dos hermanas, comenzó a cultivar almendras en los campos de los alrededores.

Nastasi sigue la tradición de la agricultura de secano, dependiendo por completo de las lluvias naturales y del suelo rico en nutrientes de Avola. Debido a las condiciones especiales y a la floración estival, la cosecha tiene lugar de julio a septiembre: las almendras se pelan cuidadosamente y luego se secan al sol durante tres días para conservar su dulce aceite y su piel leñosa, llamada mallo.

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