Genoesa, tailandesa, limón, tulsi: las variedades más comunes de albahaca
En pleno verano, todas las variedades de albahaca están en su mejor momento: su sabor es más intenso y su aroma más pleno. Por eso, vale la pena visitar mercados de agricultores o tiendas de productos asiáticos para conocer las diferentes variedades.
Albahaca de Génova, la clásica
Cuando alguien menciona la albahaca, la mayoría pensamos en hojas de un verde brillante, dulces y ligeramente florales que pueden definir un plato con tan solo unos gramos. La albahaca genovesa es la piedra angular de la cocina ligur y el único ingrediente esencial del pesto alla genovese. Es perfecta recién recolectada, sobre una ensalada caprese o acompañada de platos con tomate. Es importante saber que es extremadamente sensible al calor: lo mejor es añadirla solo después de retirarla del plato para conservar su aroma. Si es posible, no la corte con un cuchillo, ya que el filo provocará oxidación y los bordes de las hojas se ennegrecerán.
Albahaca morada, vistosa y especial.
La albahaca morada suele ser rechazada por su aspecto, pero su sabor te convencerá de volver a comprarla. Sus hojas son de color morado oscuro, casi burdeos; su aroma está dominado por el clavo, con notas ligeramente más especiadas que las de la albahaca genovesa. Es igualmente deliciosa sobre una ensalada Caprese, acompañada de tartar de salmón o marinada en aceite especiado. La versión preparada con aceite de oliva se conserva durante semanas y también funciona de maravilla como base para aderezos de ensaladas y salsas para carnes a la parrilla. Dado que su sabor es más intenso que el de la genovesa, conviene usarla con moderación.
Albahaca sagrada, el secreto de la cocina asiática.
En la India, la albahaca sagrada (Tulsi) no es solo una especia: se considera un símbolo espiritual en el hinduismo y desempeña un papel importante en la medicina tradicional. Su aroma es especiado, ligeramente floral, con un sutil toque picante. En infusión, con jengibre y miel, es una de las bebidas adaptógenas más populares, pero también es indispensable en los curris tailandeses y las sopas vietnamitas, donde adquiere una profundidad de sabor excepcional. En cuanto a sus efectos medicinales, la medicina tradicional india la utiliza además para aliviar el estrés y tratar afecciones respiratorias.
Albahaca tailandesa: la mejor amiga del wok
La albahaca tailandesa es fácil de reconocer: además de sus hojas verdes, se caracteriza por un tallo morado y pequeñas flores del mismo color. Su aroma es anisado, dulce y ligeramente licoroso, lo que la distingue claramente de la albahaca genovesa. Pero también se diferencia por su resistencia al calor: conserva su aroma en woks, currys y platos de pasta con leche de coco, e incluso a veces se intensifica durante la cocción. Es un acompañamiento ideal para el pad thai y el curry verde, pero también le da un toque sorprendente a un simple plato de arroz. Su carácter tropical se realza especialmente al combinarla con lima y piña.
Albahaca con canela, funciona sorprendentemente bien.
Su nombre no miente: su aroma desprende la calidez de la canela y el clavo que se asocia más al invierno que al verano; sin embargo, esta combinación funciona a la perfección en cualquier época del año. Se puede añadir a la limonada, a cócteles de frutas, e incluso a postres de ciruela o melocotón, donde matiza la dulzura de la fruta con un toque especiado oriental. Para las bebidas, conviene machacar bien las hojas para liberar los aceites esenciales. Para los más creativos: al mezclarla con miel y limón, se obtiene una base de almíbar extraordinaria.
Albahaca Aromatto, versátil y vistosa.
En los últimos años, la variedad Aromatto se ha vuelto muy apreciada en los huertos gastronómicos y restaurantes de alta cocina húngaros. Sus hojas son bicolores: una base verde con un tono púrpura que la hace inmediatamente visible en el plato. Su sabor es equilibrado, con notas ligeramente dulces y especiadas, lo que la convierte en una opción sumamente versátil. Se puede consumir cruda en ensaladas, acompañada de quesos, o cocinada, en salsas para pasta o como guarnición de verduras asadas. Si no quieres arriesgarte, pero buscas algo diferente a lo habitual, Aromatto es la mejor elección.
Albahaca limón: la más ligera de todas.
La albahaca limón cumple exactamente lo que promete su nombre: un aroma fresco y cítrico que realzará hasta el plato más sencillo. Es ideal para ensaladas de frutas, fresas, crema de limón y para preparar infusiones, tanto calientes como frías. Combina especialmente bien con mariscos (gambas, mejillones, pescado a la plancha), ya que su toque cítrico realza los sabores en lugar de enmascararlos. Para postres, también es el acompañamiento perfecto para la panna cotta o la mousse: unas hojas remojadas en crema transformarán por completo el plato.




