Cómo cocinar champiñones sin que queden demasiado blandos
Las setas tienen un carácter único en el mundo de la gastronomía; no hay nada que se les parezca. Para empezar, existen más de 10.000 tipos diferentes de setas —que sepamos—, algunas comestibles y otras venenosas.
Suena apetitoso, ¿verdad? De alguna manera, estos hongos de aspecto tan peculiar, con sus láminas, sombreros carnosos y su característica textura gomosa, resultan deliciosos. Los champiñones aportan un sabor terroso, sabroso y umami que enriquece cualquier plato, desde filetes hasta tortillas y pasta. Además, son lo suficientemente carnosos y sabrosos como para disfrutarlos solos, ya sean a la parrilla, asados o salteados.
La clave para disfrutar de las setas es cocinarlas correctamente, ya que su textura puede resultar desagradable y a nadie le gustan las setas blandas. Pero unas setas bien cocinadas pueden ser una delicia. Hablemos de las mejores maneras de prepararlas para que puedas sacar el máximo partido a estos pequeños y sabrosos hongos.
Champiñones perfectamente cocinados, de dos maneras.
Los champiñones tienen un alto contenido de humedad (normalmente entre un 80 % y un 90 % de agua), lo que significa que corren el riesgo de quedar blandos al cocinarlos. El secreto para que tus champiñones tengan un sabor delicioso es cocinarlos de forma que se realcen sus mejores cualidades y sabores. Para obtener los mejores resultados, conviene que se caramelicen y queden crujientes, en lugar de que se cuezan al vapor y se ablanden hasta adquirir una textura pastosa.
Hay dos maneras principales de hacerlo. La primera es asándolos, lo que dará como resultado champiñones dorados y crujientes por fuera, pero tiernos por dentro. La clave para que queden tiernos pero no blandos es subir la temperatura. Asa los champiñones a 232 °C (450 °F) durante unos 20 minutos, evitando que se cuezan al vapor en su propio líquido.
El segundo método consiste en saltear los champiñones, lo que les dará esa deliciosa caramelización. Recuerda que los champiñones sueltan mucho líquido al cocinarse, así que en lugar de saltearlos inmediatamente en aceite o mantequilla, es recomendable dejarlos cocinar y dorar en la sartén a fuego medio-alto. Saltearlos en seco dorará los champiñones y realzará su sabor, a la vez que permite que suelten su humedad para que no se ablanden demasiado.
Los beneficios de comer setas
No comemos champiñones solo porque tienen buen sabor; estos hongos, aparentemente inofensivos, también son muy beneficiosos para la salud. No solo son bajos en calorías y sodio, sin grasas ni colesterol, sino que además contienen una gran cantidad de antioxidantes, vitaminas y macronutrientes que benefician a todo el organismo.
Uno de los beneficios más importantes de consumir setas es su papel en la prevención de enfermedades. Una revisión de 17 estudios sobre cáncer realizados durante 54 años reveló que consumir tan solo ⅛ de taza de setas al día puede reducir el riesgo de cáncer hasta en un 45% gracias a la ergotioneína, un aminoácido presente en los hongos que combate el daño celular. Las setas también ayudan a reducir los niveles de colesterol en el organismo, protegiendo así contra las enfermedades cardíacas.
Además, los champiñones están repletos de vitaminas, minerales y nutrientes beneficiosos como la vitamina D, la vitamina B6 y el selenio, que fortalecen el sistema inmunitario, reducen la inflamación y favorecen el crecimiento de bacterias beneficiosas en el intestino. Así que sigue disfrutando de los champiñones con regularidad y prueba estos trucos para conseguir una textura diferente a la de la masa blanda a la que quizás estés acostumbrado.




