No en la despensa ni en el garaje: una mejor manera de almacenar patatas durante el otoño y el invierno
Aunque las patatas no se estropean tan fácilmente como las delicadas frambuesas o la tierna lechuga, nadie quiere dejar una patata sin cosechar. Si has cosechado o comprado más de las que puedes consumir en unas semanas, tu primer impulso podría ser llevarlas al sótano, la despensa o el garaje.
La idea básica es la siguiente: guardar las patatas maduras bajo tierra y aislarlas con una capa gruesa (de unos 15 cm) de paja u hojas. La tierra actúa como una bodega natural, protegiendo los tubérculos de los cambios bruscos de temperatura. Una de las mejores maneras de conservar las patatas frescas es evitar la luz y la humedad. Almacenarlas bajo tierra proporciona oscuridad, temperaturas frescas y una humedad relativamente estable, que es básicamente lo que ofrece una bodega subterránea.
El almacenamiento convencional de patatas requiere temperaturas constantes de alrededor de 4 °C con alta humedad. Si bien es casi imposible mantener estas condiciones en interiores, la tierra las proporciona de forma natural. Como con cualquier alimento fresco, el momento oportuno es crucial. Las patatas destinadas al almacenamiento deben estar completamente maduras, lo que generalmente ocurre después de que el follaje se haya secado. Las patatas inmaduras, a menudo llamadas "patatas nuevas", tienen una piel más fina y no se conservan tan bien, mientras que las patatas maduras se conservan perfectamente bajo tierra.
La tierra de tu jardín puede servir también como bodega subterránea.
Por supuesto, cuando se trabaja al aire libre, nada es infalible. Un buen lugar para cultivar patatas es un suelo suelto y bien drenado, ya que el exceso de humedad puede favorecer la pudrición. Las lluvias intensas pueden propiciar la descomposición por hongos o bacterias en suelos con mal drenaje. Si tiene la suerte de vivir en un lugar con inviernos suaves y un suelo que no se congela profundamente, las patatas pueden permanecer bajo tierra durante la mayor parte del invierno. En climas más fríos, este periodo es mucho más corto.
El truco está en saber cuándo cosecharlas. Consulta el pronóstico del tiempo y siempre desentierra las patatas cuando la tierra aún esté manejable, no cuando esté dura como un bloque de hielo. Todas las patatas deben cosecharse antes de que el suelo se congele por completo. Al igual que las patatas crudas no deben guardarse en el refrigerador, los ciclos repetidos de congelación y descongelación pueden hacer que se pudran. Y, como sabe cualquier buen jardinero, siempre hay que estar preparado para la posible llegada de visitantes indeseados. Dejar los tubérculos bajo tierra les da a los roedores y otras plagas una oportunidad prolongada para alimentarse de ellos. Si bien el mantillo grueso proporciona cierta protección, la malla metálica sobre el área de plantación también es un buen elemento disuasorio.
Antes de llenar tu despensa con sacos de patatas este otoño, considera la posibilidad de que el propio huerto se convierta en tu almacén. En el clima adecuado, una buena capa de paja, hojas o incluso mantillo puede mantener tus patatas frescas, protegidas y en óptimas condiciones durante mucho más tiempo del que imaginas.




