Pasta con calabacín cremoso: La receta para salvar
Si te apetece una salsa diferente, prueba la pasta con calabacín cremoso: una opción sencilla y versátil, perfecta para transformar la pasta en un primer plato cremoso y aromático. Se prepara en pocos pasos y se puede personalizar con quesos, hierbas y frutos secos.
- 350 g de pasta
- 3 calabacines medianos
- 4 cucharadas de queso parmesano rallado
- 2 dientes de ajo
- aceite de oliva virgen extra
- sal y pimienta
- Lava bien los calabacines y córtalos en cubos.
- Dora dos dientes de ajo en una sartén con un poco de aceite de oliva virgen extra. Agrega el calabacín, sazona con sal y pimienta, y cocina durante unos 10 minutos a fuego medio, revolviendo ocasionalmente. Apaga el fuego y desecha el ajo.
- Cueza la pasta en agua hirviendo con sal.
- Transfiere los calabacines a un bol y añade unas cucharadas del agua de cocción de la pasta y el queso parmesano. Tritura con una batidora de mano hasta obtener una mezcla homogénea.
- Una vez cocida la pasta, incorpórala a la sartén con la crema de calabacín, mezclándola bien con la salsa. Si la crema está demasiado seca, añade unas cucharadas más del agua de cocción. Si lo deseas, añade un poco de pimienta y sirve.
Los calabacines se trituran hasta obtener una salsa suave y cremosa, que se puede usar inmediatamente como salsa para pasta o guardar y utilizar en otros platos. Su delicado sabor combina bien con ingredientes más sabrosos, pero también con toques frescos como la albahaca, la menta y la ralladura de limón.
Para preparar pesto de calabacín, solo necesitas unos pocos ingredientes: calabacín fresco, queso parmesano, aceite de oliva virgen extra y frutos secos, además de algunos más al gusto. El resultado es una salsa cremosa y fácil de preparar, ideal no solo para pasta, sino también para crostini, bruschetta y platos principales.
Aquí tienes la receta básica y muchos consejos para enriquecerla y servirla de formas siempre variadas.
¿Pesto de calabacín crudo o cocido?
El calabacín también se puede usar crudo para hacer pesto, sobre todo si está fresco, tierno y pequeño. En este caso, es importante lavarlo, secarlo bien y cortarlo en trozos antes de mezclarlo con los demás ingredientes. El resultado será un pesto con un sabor más fresco y un color más intenso. Si prefiere un sabor más delicado y una textura especialmente suave, puede cocinar brevemente el calabacín en una sartén antes de mezclarlo, como en la receta que encontrará aquí.
Pasta con calabacín cremoso: la receta básica
Preparar pasta con calabacín cremoso es rápido y sencillo. Primero, hierve el agua para la pasta; necesitarás un poco del agua de cocción.
Pasta con calabacín cremoso: cómo enriquecerla
El pesto de calabacín tiene un sabor delicado que se presta a muchas combinaciones. Puedes jugar con texturas y sabores, añadiendo ingredientes cremosos, hierbas aromáticas, elementos crujientes o notas más saladas.
Para que el pesto quede aún más cremoso, puedes añadir un queso blando, como stracchino, robiola o ricotta. El parmesano, que ya viene en la receta, también se puede sustituir parcialmente por pecorino para un sabor más intenso.
La albahaca y la menta combinan de maravilla con el calabacín. La albahaca le aporta un aroma y una delicadeza al pesto, mientras que la menta le da un toque fresco. También puedes usar unas hojas de perejil o combinar varias hierbas.
La textura cremosa del pesto se puede realzar con un toque crujiente. Puedes reservar unos cubos de calabacín, saltearlos rápidamente en una sartén y añadirlos al plato justo antes de servir. Otra opción es añadir frutos secos como almendras, nueces, pistachos, piñones o anacardos tostados: el calor intensifica su aroma y crea un agradable contraste con la cremosidad.
Para darle más carácter al plato, puedes añadir un ingrediente sabroso y crujiente, como panceta o speck fritos. El pan rallado tostado, quizás sazonado con hierbas y parmesano, también es una excelente opción y puede usarse en lugar de fruta deshidratada.
El calabacín también combina de maravilla con el pescado. El pesto es especialmente bueno con el salmón y las gambas, pero también puedes probarlo con langostinos, atún fresco o pescado blanco. Para un toque aún más fresco, añade unas gotas de zumo o ralladura de limón al final del plato.
Para darle un toque diferente al pesto, puedes añadir tomates cherry frescos o secos, aceitunas o unos filetes de anchoa. Estos ingredientes realzan el sabor salado y crean un interesante contraste con el dulzor del calabacín.




