Louis Roederer invierte, por primera vez, en Borgoña, con la joya Domaine Pierre Damoy
El vino ha acompañado a la humanidad durante milenios y, a pesar de los innegables desafíos actuales, seguirá haciéndolo. Y hay quienes continúan invirtiendo en el sector, centrándose especialmente en la máxima calidad.
Domaine Pierre Damoy abarca casi ocho hectáreas de viñedos Grand Cru, ubicados principalmente en las prestigiosas denominaciones Chambertin, Chambertin-Clos de Bèze y Chapelle-Chambertin, así como en Clos Tamisot, el viñedo monopolio de Gevrey-Chambertin. «Esta excepcional finca también cuenta con un extraordinario patrimonio vitivinícola, caracterizado por una alta proporción de cepas viejas y una excepcional diversidad genética».
«En el año en que Louis Roederer celebra su 250 aniversario, reafirmar nuestra presencia en Borgoña, una de las regiones vitivinícolas más prestigiosas del mundo, y convertirnos en custodios de una de sus grandes fincas», comentó Frédéric Rouzaud, CEO de Louis Roederer, «adquiere un significado especial para nosotros. Es una decisión que refleja profundamente quiénes somos: una Maison independiente y familiar, comprometida con el largo plazo, el respeto por la tierra, el trabajo artesanal y paciente, y la transmisión de nuestro legado. Fue Domaine Pierre Damoy la que nos inspiró a dar este paso, porque encarna todo lo que más valoramos: terruños excepcionales, una herencia vitivinícola extraordinaria, una identidad sólida y una historia que la sitúa entre las fincas más emblemáticas de Borgoña. Nuestra misión ahora es apoyar esta finca con humildad y rigor, continuando la extraordinaria labor de la familia Damoy y preservando todo aquello que la hace verdaderamente única».




