Crumble de arándanos y almendras: dorado por encima, jugoso por dentro
El crumble de manzana es sin duda el más conocido, pero viendo lo bien que quedan las versiones con otras frutas como albaricoque, pera o frutos rojos, nos preguntamos: ¿cómo quedaría esa cobertura de mantequilla, harina y azúcar con el dulzor y la acidez de los arándanos?
Ingredientes · Raciones 3
- 50 gramos de harina
- 200 g de arándanos
- 18 g de azúcar moreno
- 40 g de polvo de almendras
- 50 g de mantequilla fría
Método · 40 min
- Lava los arándanos y sécalos bien y con cuidado.
- En un bol, mezcla la harina, las almendras molidas y el azúcar. Añade la mantequilla muy fría, cortada en cubos pequeños.
- Trabaja con las yemas de los dedos, desmenuzando y mezclando los ingredientes, hasta obtener una textura desmenuzable, como una masa arenosa.
- Distribuye los arándanos en la base del molde o plato. Cubre con la cobertura desmenuzable, extendiéndola uniformemente.
- Hornear durante 30-35 minutos en el horno precalentado a 180ºC, hasta que la superficie esté dorada.
- Y listo: sirve el crumble en el mismo molde. Una vez que se haya enfriado un poco o del todo, puedes acompañarlo, si quieres, con una bola de helado de vainilla o nata montada.




