Norfolk da la bienvenida a las primeras crías de castor salvaje en 500 años
El año pasado, se avistó mediante cámaras de vigilancia el primer castor solitario en libertad del condado. Un seguimiento posterior reveló la presencia de un segundo adulto, y la reciente aparición de dos crías confirma que la pareja original se reprodujo con éxito en estado salvaje.
La familia de castores vive en el río Wensum, en Pensthorpe, un parque natural cerca de Fakenham, pero aún se desconoce cómo llegaron los dos adultos a la zona. Se especula que los animales podrían haber sido liberados sin autorización.
Richard Spowage, el administrador de la reserva de Pensthorpe, dijo: “Cuando apareció el primer castor el año pasado, ninguno de nosotros pensó que nos llevaría a este anuncio. Pasamos de creer que solo había un animal de paso a descubrir una pareja establecida, y ahora tenemos dos crías creciendo en libertad aquí en Norfolk”.
Spowage añadió: "Para una especie autóctona que ha estado ausente de este paisaje durante siglos, es un momento increíblemente especial".
Se estima que las nuevas crías de castor tienen alrededor de tres meses de edad, y en declaraciones a The Guardian, Spowage las describió como "muy juguetonas". Pensthorpe está recaudando fondos mediante micromecenazgo para solicitar la introducción legal de más castores salvajes en la zona.
Extinción, sequía y los beneficios de los castores
Los castores son roedores semiacuáticos y nocturnos. Además, son una especie clave, y su presencia en la naturaleza beneficia a todo el ecosistema local, desde la fauna silvestre hasta los agricultores.
En agosto, un agricultor de Cornualles contó al periódico The Guardian cómo una represa de castores local retuvo agua incluso durante las olas de calor y sequías sin precedentes del verano. Pensthorpe ha documentado la presencia de herrerillos comunes, carboneros comunes, currucas capirotadas, rascón europeo, arrendajos, ánades reales, patitos, zorros, nutrias y corzos en la charca creada por los castores salvajes de Norfolk.
Los castores fueron cazados hasta su extinción en Inglaterra a principios del siglo XVI, pero tras décadas de liberaciones en recintos cerrados, ahora existen más de 400 ejemplares en ocho zonas del Reino Unido. Las liberaciones no autorizadas, a veces conocidas como "bombardeos de castores", han dado lugar a varias poblaciones locales bien establecidas, aunque esta práctica sigue siendo controvertida.
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