Albóndigas suecas, una receta de Joseba Arguiñano con una salsa espectacular
Cómo preparar albóndigas suecas con especias y su tradicional salsa cremosa.
- 750 gramos de carne picada (mezcla de ternera y cerdo)
- 1/2 cebolla
- 120 gramos de mantequilla
- 80 mililitros de leche
- 25 gramos de miga de pan
- 1 huevo
- 1/2 cucharadita de nuez moscada
- 1/2 cucharadita de cardamomo
- 2 pastillas de Avecrem Pollo Gallina Blanca
- 1/2 cucharadita de pimienta negra molida
- aceite de oliva
- 40 gramos de harina de trigo
- 500 mililitros de agua
- Pica la cebolla lo más fina posible para que se integre perfectamente en la masa de las albóndigas. Derrite unos 30 gramos de la mantequilla en una sartén y cocina la cebolla a fuego medio-bajo durante varios minutos hasta que quede tierna, transparente y ligeramente dorada, de manera que aporte sabor sin resultar crujiente dentro de las albóndigas.
- Coloca la miga de pan (sin la corteza, importante) en un bol pequeño y vierte la leche sobre ella. Déjala reposar unos minutos para que absorba el líquido. Este sencillo paso es clave para conseguir unas albóndigas especialmente jugosas. Pasa la cebolla pochada a un bol amplio y deja que pierda un poco de temperatura. Agregue la miga de pan hidratada, el huevo, la carne picada, la nuez moscada, el cardamomo, la pimienta negra y un poco de sal. Mezcle todos los ingredientes con las manos limpias o con una espátula hasta obtener una masa homogénea. Evita trabajarla en exceso para que las albóndigas no queden compactas. Cubre el bol con film transparente y deja reposar la mezcla en la nevera durante unos 20 minutos. Este tiempo permite que los sabores se integren mejor y la masa se compacte facilitando el darles después de forma.
- Saca la masa del frigorífico y forma pequeñas bolas. Procura que todas sean de tamaño similar para que se cocinen al mismo tiempo. Pásalas ligeramente por harina, eliminando el exceso.
- Caliente una mezcla de mantequilla y un poco de aceite de oliva en una sartén amplia. Cocina las albóndigas y gíralas cuidadosamente hasta que estén doradas por todos los lados. Deben quedar crujientes por fuera y jugosas por dentro. Una vez listas, retíralas y reserva.
- En la misma sartén donde ha cocinado las albóndigas, agregue la harina y remueva constantemente durante un par de minutos para eliminar el sabor a crudo. Incorpora las dos pastillas de Avecrem Pollo de Gallina Blanca desmenuzadas y vierte el agua poco a poco mientras remueves con unas varillas para ligar la salsa y evitar así los grumos. Cocina unos minutos hasta que la salsa comience a espesar.
- Devuelve las albóndigas a la sartén y mézclalas con la salsa. Cocina todo junto durante unos 5 minutos a fuego suave para que absorban parte del sabor de la salsa.
- Sirve las albóndigas suecas bien calientes y déjate sorprender por la jugosidad de la carne y el toque cremoso de la salsa. ¡Que aproveche!
Las albóndigas suecas han traspasado fronteras para convertirse en un clásico internacional. Una receta aparentemente sencilla, ¡pero con mucho carácter!
A diferencia de las albóndigas españolas tradicionales, las suecas se distinguen por su sabor especiado y una salsa más cremosa de lo habitual en nuestra gastronomía. Joseba Arguiñano nos enseña a prepararlas, compartiendo sus mejores trucos para conseguir unas albóndigas jugosas y una salsa perfectamente cocida. El resultado, delicioso y reconfortante, siempre impresiona.
- 750 gramos de carne picada (mezcla de ternera y cerdo)
- 1/2 cebolla
- 120 gramos de mantequilla
- 80 mililitros de leche
- 25 gramos de pan rallado
- 1 huevo
- 1/2 cucharadita de nuez moscada
- 1/2 cucharadita de cardamomo
- 2 comprimidos de Avecrem Pollo Gallina Blanca
- 1/2 cucharadita de pimienta negra molida
- aceite de oliva
- 40 gramos de harina de trigo
- 500 mililitros de agua
Prepara la cebolla
Pica la cebolla lo más finamente posible para que se integre perfectamente en la mezcla de las albóndigas.
Derrite unos 30 gramos de mantequilla en una sartén y cocina la cebolla a fuego medio-bajo durante varios minutos hasta que esté tierna, translúcida y ligeramente dorada, de manera que aporte sabor sin quedar crujiente dentro de las albóndigas.
Hidrata el pan rallado y prepara la masa.
Coloca el pan rallado (sin la corteza, esto es importante) en un recipiente pequeño y vierte la leche por encima. Deja reposar unos minutos para que absorba el líquido. Este sencillo paso es clave para conseguir unas albóndigas especialmente jugosas.
Transfiere la cebolla ablandada a un tazón grande y déjala enfriar un poco. Agrega el pan rallado remojado, el huevo, la carne molida, la nuez moscada, el cardamomo, la pimienta negra y una pizca de sal.
Mezcla todos los ingredientes con las manos limpias o con una espátula hasta obtener una masa homogénea. Evita amasarla demasiado para que las albóndigas no queden muy densas.
Cubre el bol con film transparente y deja reposar la mezcla en el refrigerador durante unos 20 minutos. Este tiempo permite que los sabores se integren y la masa se endurezca, facilitando así su posterior moldeado.
Dar forma a las albóndigas
Saca la masa del refrigerador y forma bolitas. Asegúrate de que todas tengan un tamaño similar para que se cocinen uniformemente. Enharina ligeramente cada bolita, retirando el exceso.
Dora la albóndiga
Calienta una mezcla de mantequilla y un poco de aceite de oliva en una sartén grande. Cocina las albóndigas, dándoles la vuelta con cuidado hasta que estén doradas por todos lados. Deben quedar crujientes por fuera y jugosas por dentro. Una vez cocidas, retíralas y resérvalas.
Prepara la salsa cremosa
En la misma sartén donde cocinaste las albóndigas, agrega la harina y revuelve constantemente durante un par de minutos para eliminar el sabor a crudo.
Agrega los dos cubos de caldo de pollo desmenuzados de Gallina Blanca y vierte el agua poco a poco mientras bates para espesar la salsa y evitar grumos. Cocina durante unos minutos hasta que la salsa empiece a espesar.
Termina de cocinar las albóndigas en la salsa.
Vuelve a poner las albóndigas en la sartén y mézclalas con la salsa. Cocina todo junto durante unos 5 minutos a fuego lento para que absorban parte del sabor de la salsa.
Sirve las albóndigas en salsa.
Sirve las albóndigas suecas bien calientes y déjate sorprender por la jugosidad de la carne y la cremosidad de la salsa. ¡Buen provecho!
Consejos y trucos
Aunque pueda parecer un paso opcional, dejar reposar la mezcla de carne en el refrigerador ayuda a que la carne absorba mejor los sabores de las especias y facilita la formación de las albóndigas. Además, es un excelente truco para evitar que se deshagan durante la cocción.
La salsa tradicional debe ser cremosa, pero ligera. Si está demasiado espesa, añade un poco más de agua caliente. Si está demasiado líquida, déjala reducir unos minutos más, removiendo con frecuencia.
El cardamomo y la nuez moscada son ingredientes clave en esta receta. Si los rallas o mueles justo antes de usarlos, conseguirás un aroma mucho más intenso y auténtico.
¿Se pueden preparar las albóndigas suecas con antelación?
Sí. De hecho, es una receta ideal para preparar con antelación, ya que el sabor se intensifica tras reposar unas horas. Puedes prepararlas el día anterior y recalentarlas suavemente antes de servirlas; perfectas para llevar al trabajo en la fiambrera.
¿Se pueden congelar las albóndigas?
¡Por supuesto! Lo ideal es congelar las albóndigas cocidas junto con la salsa en recipientes herméticos. Sepáralas en porciones para descongelar solo la cantidad necesaria y no estropear el resto.
¿Cuál es la diferencia entre las albóndigas suecas y las españolas?
La principal diferencia radica en las especias y la salsa. Las versiones suecas incorporan cardamomo y nuez moscada a la mezcla de carne y se sirven con una salsa cremosa, mientras que las versiones españolas suelen ir acompañadas de salsas más contundentes como la de tomate, la clásica salsa española o la de almendras.




