Calabacines rebozados y fritos: La receta clásica
En Abruzzo, y más concretamente en mi ciudad natal de Teramo, los calabacines rebozados fritos son un clásico atemporal. Se suelen preparar como aperitivo, para acompañar una comida dominical o simplemente cuando no apetece cocinar, ya que solo requieren unos pocos ingredientes y el resultado es delicioso y nutritivo.
- 600 g de calabacines rebozados y fritos
- 400 g de puré de tomate
- 250 g de mozzarella
- 50 g de queso parmesano rallado
- aceite de oliva virgen extra al gusto
- 1 diente de ajo
- albahaca al gusto
- venta qb
- 8 flores de calabacín
- 200 g de mozzarella bien escurrida
- anchoas en aceite
- 100 g de harina 00
- 2 huevos
- venta qb
- 500 g de calabacín
- 100 g de harina 00
- 2 huevos
- aceite de oliva virgen extra para freír al gusto
- venta qb
- Para preparar una salsa de tomate, dore el diente de ajo en un chorrito de aceite de oliva virgen extra, añada el puré de tomate, la sal y la albahaca, y deje que se cocine durante unos veinte minutos.
- Coloca una primera capa de calabacín rebozado y frito en una fuente para hornear, cúbrela con salsa de tomate, mozzarella en rodajas y espolvorea queso parmesano. Continúa alternando capas hasta terminar con todos los ingredientes.
- Hornee en un horno precalentado a 180 °C (350 °F) durante aproximadamente media hora, hasta que la superficie esté bien dorada. Deje reposar durante diez minutos antes de servir para que los sabores se mezclen.
- Limpia con cuidado las flores de calabacín, retira el pistilo sin romperlo y sécalas bien.
- Corta la mozzarella en trozos pequeños y, si es necesario, parte o corta las anchoas en trozos adecuados.
- Lava los calabacines y córtalos en rodajas finas.
- Bate los huevos en un bol con una pizca de sal.
- Pasa primero las rebanadas por la harina y luego por el huevo batido.
- Fríe unos cuantos a la vez en abundante aceite caliente hasta que estén dorados.
- Escúrrelas sobre papel absorbente y sírvelas inmediatamente.
Si lo hicieras al revés, el huevo se resbalaría y la masa no quedaría homogénea. Comparada con la clásica masa de harina y agua, esta versión es más rápida y rústica, con una textura crujiente que conserva la frescura del calabacín.
Receta básica para calabacines rebozados y fritos en rodajas.
Las rodajas de calabacín fritas son la forma más sencilla y rápida de preparar esta especialidad, pero también puedes cortarlas en rodajas largas, según tus preferencias. Son perfectas como aperitivo improvisado, servidas bien calientes y crujientes, pero también constituyen una deliciosa guarnición cuando se necesita cocinar de forma rápida y sencilla.
El secreto reside en su sencillez: estas rodajas finas y uniformes se cocinan en pocos minutos y quedan tiernas por dentro, a la vez que recubiertas de una costra dorada que las hace irresistibles. Son ideales incluso para quienes no son muy aficionados a las verduras, como los niños, porque pueden ser un verdadero manjar.
Flores de calabacín fritas rebozadas
Unos instantes en la sartén bastan para transformar esos delicados pétalos en un bocado fragante y aromático, que encierra un relleno delicioso y a la vez no tan delicioso. Su textura fina, casi impalpable, se presta perfectamente a ser rebozada en una fina capa de masa, que los vuelve crujientes y dorados al cocinarlos. Las flores de calabacín pueden ser una sorpresa cuando se rellenan con quesos cremosos, ricotta casera, mozzarella, hierbas o una sabrosa anchoa, pero también están deliciosas simplemente rebozadas y fritas, perfectas como un delicioso aperitivo o disfrutadas aún calientes y aromáticas con un toque de aceite de oliva. Una vez cerradas y rebozadas en harina y huevo, se fríen en aceite caliente hasta que estén doradas y crujientes. Aquí está mi variación favorita.
- Rellena cada flor con un trozo de mozzarella y un filete de anchoa, cerrando cuidadosamente los pétalos exteriores.
- Batir los huevos con una pizca de sal, luego preparar una masa homogénea con harina y huevos (la consistencia debe ser lo suficientemente espesa como para adherirse a la harina).
- Sumerge cada flor de calabacín en la masa y fríe unas pocas a la vez en abundante aceite caliente hasta que estén doradas y crujientes.
- Escurrir sobre papel absorbente y servir caliente.
Parmigiana especial de calabacines fritos rebozados
La parmigiana de calabacín es un plato que encarna toda la generosidad de la cocina casera, pero con calabacín rebozado, se vuelve realmente especial y diferente de la receta clásica de parmigiana de berenjena. Comparada con la versión clásica de berenjena, el sabor es más delicado, pero la textura es diferente. El rebozado, con su sutil crujido y el aroma del huevo, da carácter a las capas y combina a la perfección con el dulzor del tomate y la suavidad de la mozzarella. Es un plato que evoca familia y fiestas, ideal para preparar con calma, horneándolo hasta que esté dorado. La belleza de esta parmigiana reside en que es una sorpresa, porque al primer bocado, no esperas el crujido ni el sabor del calabacín rebozado, que en cambio le da un toque especial.




