Bastones rellenos de dos cremas: una receta tradicional gallega, crujiente y deliciosa
Algunos dulces anuncian una celebración en cuanto llegan a la mesa, y los pasteles rellenos son uno de ellos. La masa fina y crujiente se reboza en azúcar y canela tras freírla; en su interior, una suave crema convierte cada bocado en una delicia.
- 300 g de harina de repostería
- 200 g de harina de fuerza
- Pizca de sal
- 170 g de aceite de oliva suave o de girasol
- 150 g de agua caliente
- 50 g de vino moscatel (u otro vino dulce)
- no lleva levadura
- Aceite para freír (utiliza el que tengas por costumbre)
- Azúcar común mezclada con canela para rebozar
- 500 ml de leche
- 100 g de azúcar
- 1/4 cdta de vainilla
- 5 yemas (Huevos DEMILLO)
- 40 g de maicena
- 200 g de queso mascarpone
- 200 g de dulce de leche
- Vierte en un bol añadimos las harinas, la pizca de sal, haz un hueco en el centro a modo de volcán y vierte los líquidos (vino moscatel, agua caliente y aceite).
- Mezcla todo con una cuchara de madera hasta que más o menos se integre aunque quede con grumos. Retira la cuchara de madera y comienza a amasar con la mano, verás que es una masa que liga enseguida.
- Pasados un par de minutos que ya tengas la masa ligada, vuélcala en una mesa de trabajo ligeramente enharinada y termina de ligar amasando suavemente unos 3 o 4 minutos.
- Guarda la masa en un bol, cúbrela con una cofia plástica o film y déjala reposar una media hora.
- Pasada la media hora recupera la masa, parte la masa en dos, guarda una mitad en el mismo bol cubierta para evitar que se reseque.
- Toma la masa y estírala con el rodillo muy finalmente, puedes hacer un rectángulo sin que las medidas deban ser rigurosas, pero que tenga un largo de entre 20 y 25 cm y un ancho de unos 2 cm.
- Con cada tira vamos enrollando el molde de caña o de metal, podemos preparar todas las cañas hasta acabar la masa.
- Ponemos aceite suficiente en un cazo de tal manera que las cañitas bailen en el aceite cuando se estén amigos.
- El aceite debe estar a una temperatura de unos 170º, para saberlo con exactitud deberás tener un termómetro de cocina (sino lo tienes puedes apuntarlo en la lista de deseos porque te será muy último) y sino lo tienes, pues "a ojo" que también es una fórmula, recuerda que el aceite deberá estar caliente pero no debe humear.
- Colocas con cuidado las cañitas en el aceite caliente y las vas girando hasta conseguir un bonito color dorado.
- Las pasas a un colador para escurrir el aceite y al tiempo que enfríen.
- Cuando hayan enfriado un poco puedes desmoldarlas y pasarlas por la mezcla de azúcar y canela e ir pasándolas a una fuente a la espera de rellenarlas.
- Poner la mitad de la leche, las yemas de huevo, la maicena, la vainilla y el azúcar y triturar. A continuación agregue el resto de la leche y mezcle todo.
- Volcar el contenido en un cazo, llevarlo al fuego y revólver hasta que espese. Una vez que tengamos lista la crema, ponerla en una fuente, cubrirla con film y dejarla enfriar. En el momento en el que vayamos a utilizar la crema, batirla con varillas para recuperar la textura perfecta de la crema. Rellenar una manga pastelera con boquilla (si la boquilla es rizada, mejor) y reservar.
- En este caso solo tenemos que poner ambos ingredientes en un bol y batir con varillas hasta conseguir una mezcla homogénea. Rellenamos una manga pastelera con boquilla y reservamos.
- Rellenamos las cañitas con ambas cremas y servimos.
Esta vez he preparado dos rellenos: crema pastelera clásica y crema de mascarpone con dulce de leche. Puedes preparar ambas versiones para que cada quien elija su favorita, o simplemente quedarte con la que prefieras. Lo ideal es rellenar los pasteles justo antes de servirlos para que queden bien crujientes.
Los dulces fritos son un tipo de repostería muy popular; siempre nos han gustado los buñuelos de anís, la leche frita, los buñuelos rellenos o los emblemáticos bastones rellenos de crema.
- 300 g de harina para repostería
- 200 g de harina fuerte
- Una pizca de sal
- 170 g de aceite de oliva suave o aceite de girasol
- 150 g de agua caliente
- 50 g de vino moscatel u otro vino dulce
- No contiene levadura.
- Vierta la mezcla en un bol, añada las harinas, una pizca de sal, haga un hueco en el centro como un volcán y vierta los líquidos (vino moscatel, agua caliente y aceite).
- Mezcla todo con una cuchara de madera hasta que esté más o menos integrado, aunque queden algunos grumos. Retira la cuchara de madera y empieza a amasar con la mano; verás que la masa se une rápidamente.
- Tras un par de minutos, una vez que la masa se haya unido, viértala sobre una superficie de trabajo ligeramente enharinada y termine de mezclarla amasando suavemente durante unos 3 o 4 minutos.
- Coloca la masa en un bol, cúbrela con una tapa de plástico o film transparente y déjala reposar durante media hora.
- Transcurrida media hora, retire la masa, divídala en dos y conserve una mitad en el mismo recipiente, tapada para evitar que se seque.
- Toma la masa y extiéndela muy fina con un rodillo. Puedes hacer un rectángulo sin que las medidas sean exactas, pero debe tener entre 20 y 25 cm de largo y unos 2 cm de ancho.
- Con cada tira que enrollamos, vamos colocando la caña o el molde de metal; podemos preparar todas las cañas hasta que se nos acabe la masa.
Fritura.
- Ponemos suficiente aceite en una cacerola para que las pajitas se muevan libremente en el aceite mientras se fríen.
- El aceite debe estar a una temperatura de unos 170º, para saberlo con exactitud necesitarás un termómetro de cocina (si no tienes uno puedes añadirlo a tu lista de deseos porque te será muy útil) y si no tienes uno, bueno, "a ojo", que también es una fórmula, recuerda que el aceite debe estar caliente pero no debe humear.
- Coloca con cuidado las pajitas en el aceite caliente y dales la vuelta hasta que adquieran un bonito color dorado.
- Coloca las pasas en un colador para escurrir el aceite y déjalas enfriar.
- Una vez que se hayan enfriado un poco, puedes desmoldarlos y cubrirlos con la mezcla de azúcar y canela, y luego transferirlos a un plato mientras esperas para rellenarlos.
Crema pastelera
- Pon la mitad de la leche, las yemas de huevo, la maicena, la vainilla y el azúcar en una licuadora y licúa. Luego agrega el resto de la leche y mezcla todo.
- Vierta el contenido en una cacerola, caliéntela y revuelva hasta que espese. Una vez lista la crema, pásela a un plato, cúbrala con film transparente y déjela enfriar. Para usarla, bátala para que recupere su textura perfecta. Llene una manga pastelera con boquilla (preferiblemente de estrella) y resérvela.
Crema de mascarpone y dulce de leche
- En este caso, simplemente ponemos ambos ingredientes en un bol y batimos hasta obtener una mezcla homogénea. Llenamos una manga pastelera con una boquilla y la reservamos.
Llenar las pajitas
- Rellenamos las pajitas con ambas cremas y servimos.
Frabicones
- Rellena con crema solo las pajitas que vayas a consumir en ese momento.
- Guarda el resto de la crema en la manga pastelera refrigerada y rellena los pasteles según sea necesario. Esto mantendrá la textura crujiente de la masa. Sin embargo, si te sobran pasteles rellenos, no estarán mal, pero perderán su textura crujiente.
- ALMACENAMIENTO: Guarda las pajitas vacías en un recipiente hermético hasta que necesites rellenarlas; de esta forma se mantendrán crujientes como el primer día.
Puedes preparar los pastelitos fritos con antelación y guardarlos sin relleno en un recipiente hermético. Cuando vayas a servirlos, simplemente saca las cremas del refrigerador y rellénalos: así conservarán ese contraste entre la masa crujiente y el interior cremoso que los hace tan apetitosos.
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