Ensalada de garbanzos y hinojo para el cambio de temporada
Porque, seamos realistas, todavía no es temporada de estar cómodos.
Durante el último año, he comido al menos tres latas de garbanzos a la semana. ¡Nunca me canso de ellos! Los garbanzos crujientes tienen un sabor suave, una textura crujiente y son infinitamente versátiles, además de ser ricos en proteínas y fáciles de preparar. En verano, los combinaba con tomates maduros, pimientos dulces y pepinos crujientes. Ahora que llega el otoño, he recurrido a una de mis verduras favoritas de esta estación: el hinojo, como ingrediente principal de mis garbanzos semanales. Mezclo rodajas finas con cebolla morada, perejil, virutas de queso pecorino y una vinagreta de limón y mostaza Dijon con un toque ácido y refrescante. El resultado es una ensalada crujiente y refrescante, perfecta para el cambio de estación.
Para conseguir garbanzos crujientes se necesitan dos cosas: fuego alto y mucho aceite de oliva. Empieza por enjuagar y escurrir los garbanzos, y luego sécalos muy bien; esto es fundamental para evitar que se ablanden y que salpique demasiado aceite en el horno. Colócalos en una bandeja para hornear, rocíalos bien con aceite de oliva y espolvorea con una generosa cantidad de sal. Piensa en los garbanzos como si fueran picatostes: aportan textura y un toque salado delicioso. Recuerda que, a diferencia de un picatoste, estos garbanzos deben quedar crujientes por fuera pero ligeramente blandos por dentro (no secos y crujientes por completo).
El hinojo crudo puede tener una textura leñosa si los bulbos son grandes. Por eso, prefiero cortarlo en láminas muy finas. Si tienes una mandolina, te recomiendo usarla para obtener láminas finísimas que absorban el aderezo salado y se ablanden ligeramente. Para lograr una textura uniforme, también conviene cortar la cebolla roja con la mandolina y luego remojar las láminas en agua fría para suavizar su sabor.
El aderezo se prepara con limón (jugo y ralladura), mostaza Dijon, aceite de oliva, sal y pimienta. Una pizca de queso pecorino salado ayuda a equilibrar el dulzor anisado del hinojo. Cuando por fin empiece a refrescar, disfrutaré de mis latas semanales de garbanzos en sopas y guisos. Hasta entonces, prepararé esta ensalada los lunes, miércoles y viernes; y no, no me cansaré de ella.




