
Receta de arroz con coco y quinoa • 45 min
1 taza de hojuelas de coco sin azúcar o coco rallado (opcional)
- 1 taza de hojuelas de coco sin azúcar o coco rallado (opcional)
- 1 taza de quinoa, preferiblemente tricolor.
- 1 taza de arroz blanco de grano largo, como jazmín o basmati.
- 1 lata (14 onzas) de leche de coco entera
- Sal
- Si vas a preparar la cobertura de coco rallado: Calienta el coco rallado y 1 cucharada de quinoa en una olla grande a fuego medio. Remueve hasta que el coco esté dorado y la quinoa empiece a crepitar, de 3 a 6 minutos. Vierte en un bol. (No te preocupes por aprovechar hasta la última gota).
- Añade a la olla el resto de la quinoa, el arroz, la leche de coco y 1 cucharadita de sal. Llena la lata de coco con agua y agrégala a la olla. Deja que hierva, tapa, reduce el fuego y cocina hasta que los granos estén tiernos y aparezca una fina cola blanca en la quinoa, de 17 a 20 minutos. Apaga el fuego y deja reposar durante 10 minutos. Remueve con un tenedor, sazona con sal al gusto y espolvorea con el coco tostado y la quinoa.
- 1 taza de quinoa, preferiblemente tricolor
- 1 taza de arroz blanco de grano largo, como jazmín o basmati - 1 lata (14 onzas) de leche de coco entera
- Paso 1Si vas a preparar la cobertura de hojuelas de coco: Calienta las hojuelas de coco y 1 cucharada de quinua en una olla grande a fuego medio. Revuelve hasta que el coco esté dorado y la quinua haga un sonido crepitante, de 3 a 6 minutos.
Vierta en un tazón. (No se preocupe por sacar hasta la última gota). - Paso 2 En la olla, agregue la quinua restante, el arroz, la leche de coco y 1 cucharadita de sal. Llene la lata de coco con agua y agréguela a la olla.
Llevar a ebullición, tapar, reducir el fuego a bajo y cocinar hasta que los granos estén tiernos y aparezca una fina cola blanca en la quinua, de 17 a 20 minutos. Apagar el fuego y dejar reposar durante 10 minutos.
Esponja con un tenedor, sazona con sal al gusto y espolvorea con el coco tostado y la quinoa. Asegúrate de revisar el paquete de quinoa para ver si está prelavada; si no lo está, antes de cocinarla, enjuágala dos veces y sacúdela para eliminar la capa amarga y jabonosa que tiene naturalmente.
Notas privadas
¿Qué les parece si probamos esta receta sustituyendo la quinoa por farro o cebada?



