Estrellas en bandeja
No queda claro, entonces, por qué —salvo algunas excepciones— solo el chef sube al escenario a recoger el premio, elocuentemente simbolizado por una chaqueta de chef con el emblema bordado.
Aunque no estaban invitados, en la gala del martes algunos camareros se atrevieron a subir al escenario para compartir el protagonismo con sus compañeros de cocina. Entre ellos estaban Ismael Álvarez Justo de Chispa Bistró, Montse Abellá de Velascoabellá, Aída González de Gofio y María Egea de Frases en Murcia, todos ellos pilares fundamentales de sus respectivos proyectos. Sin embargo, otros como Bruno Jordán de Ansils y Carles Aymerich de Esperit Roca, que también tenían mucho que celebrar, brillaron por su ausencia.
Sobre todo en una guía como la española, que exige un nivel de servicio tan alto a los restaurantes al otorgar estrellas. Aquí no se premian los puestos callejeros ni los restaurantes tradicionales, como en otros países. Si el objetivo es compartir el mérito del arduo proceso de conseguir una estrella, sería justo reconocer que algunas se han obtenido prácticamente sin esfuerzo gracias a la excelente labor de los camareros.




