Focaccia, panzanella y ensalada de tomate: tres recetas italianas fáciles, coloridas y absolutamente irresistibles
La cocina italiana tiene una habilidad especial para transformar unos pocos ingredientes bien elegidos en platos memorables. Tomates, pan, queso, hierbas aromáticas y un buen aceite de oliva virgen extra forman parte de un recetario que ha conquistado medio mundo precisamente por eso: no necesita complicarse cuando los ingredientes son buenos.
Y quizás ahí reside una de las grandes lecciones de la cocina mediterránea. Una masa bien trabajada, un tomate sabroso, un pan que parecía destinado al olvido o unas hojas de albahaca pueden ser suficientes para preparar una comida y, de paso, hacerla mucho más apetitosa.
Estas tres recetas están inspiradas en ese espíritu. Empezamos con una focaccia con tomates cherry y queso de cabra, esponjosa por dentro y ligeramente crujiente por fuera; continuamos con nuestra versión de la panzanella toscana, donde el pan absorbe todos los jugos del tomate y la vinagreta; y terminamos acercándonos a nuestro lado mediterráneo con una ensalada de tomates verdes y rosados, jamón ibérico y frutos secos tostados.
Estos tres platos son fáciles de preparar y muy diferentes entre sí, pero comparten la misma filosofía: buenos ingredientes, preparación sencilla y mucho sabor. Perfectos para un almuerzo informal, una cena sencilla o simplemente para compartir en la mesa.
Tres trucos que mejoran estas recetas
Cuando un plato tiene pocos ingredientes, cada detalle cuenta. Estos tres sencillos pasos pueden cambiar significativamente el resultado.
- Los tomates se disfrutan mejor a temperatura ambiente. Si los has guardado en el refrigerador, sácalos antes para apreciar mejor su aroma, textura y sabor.
- No tengas prisa con la masa. En la focaccia, el reposo y el plegado son esenciales para conseguir una miga ligera y aireada.
- No tires el pan del día anterior. Su menor contenido de humedad lo hace perfecto para recetas como la panzanella, donde absorbe el aderezo y el jugo de tomate sin perder inmediatamente su textura.
Focaccia con tomates cherry y queso de cabra
Una focaccia con una miga ligera, tomates asados y cremoso queso de cabra. Perfecta para compartir, como guarnición o como protagonista de un aperitivo.
Tiempo de preparación: 3 horas y 15 minutos.
Ingredientes (para 4 personas):
- 500 g de harina fuerte
- 7 g de levadura de panadería seca
- 480 ml de agua tibia
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 10 g de sal
- 1 cc de miel o azúcar.
- Para el relleno:
- 300 g de tomates cherry de colores
- 150 g de rollo de queso de cabra
- 2 ramitas de romero fresco
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Sal en escamas
Elaboración:
- En un bol grande, disuelva la levadura y la miel en agua tibia.
- Añade la harina y mezcla hasta obtener una masa homogénea. Agrega la sal y, por último, las dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra, mezclando hasta que todos los ingredientes estén bien integrados.
- Cubre el recipiente con film transparente y déjalo reposar durante 30 minutos.
- Transcurrido ese tiempo, utilizando una espátula de silicona o con las manos ligeramente humedecidas, estire suavemente un extremo de la masa y dóblelo hacia el centro.
- Repita la operación en los cuatro lados.
- Vuelva a tapar el recipiente y déjelo reposar durante otros 30 minutos.
- Repita los pliegues una segunda vez, humedeciendo ligeramente las manos para evitar que la masa se pegue.
- Déjelo reposar otros 30 minutos.
- Realiza una tercera tanda de pliegues y deja que la masa termine de levar, siempre tapada, hasta que haya aumentado claramente de volumen.
- Este último ascenso puede durar entre 30 y 60 minutos, dependiendo de la temperatura ambiente.
- Engrasa una bandeja de horno con un poco de aceite de oliva y vierte la masa sobre ella.
- Extiéndalo suavemente hasta cubrir la superficie, teniendo cuidado de no desgasificarlo.
- Cubra la bandeja y déjela reposar durante otros 30 minutos.
- Con las yemas de los dedos ligeramente engrasadas, haz los característicos hoyuelos de la focaccia.
- Esparza por encima los tomates cherry, el romero, un chorrito de aceite de oliva virgen extra, sal en escamas y un poco de pimienta negra recién molida.
- Hornear en el horno precalentado a 220ºC durante 20-25 minutos, o hasta que la focaccia esté dorada y los tomates empiecen a caramelizarse.
- En cuanto lo saques del horno, esparce el queso de cabra desmenuzado por toda la superficie.
- Antes de servir, añada unas hojas de albahaca fresca y un chorrito de aceite de oliva virgen extra.
Consejo del chef:
Respeta los tiempos de reposo y dobla la masa con cuidado. Esto ayuda a dar estructura a una masa muy hidratada y favorece la formación de esa miga llena de pequeñas burbujas de aire que buscamos en una buena focaccia.
¿Sabías que...?
- La focaccia… es uno de los panes más antiguos de la tradición italiana. Sus característicos hoyuelos no son meramente decorativos: ayudan a que el aceite y los condimentos se distribuyan uniformemente por toda la superficie.
- La panzanella… surgió como una forma de aprovechar las sobras en la Toscana y otras partes del centro de Italia. Tradicionalmente, se prepara con pan duro, tomates y otros ingredientes sencillos. Nuestra burrata le da un toque especial que aporta cremosidad al plato.
- Los tomates pueden perder parte de su aroma cuando están muy fríos. Si los guardas en el refrigerador, dejarlos a temperatura ambiente antes de comerlos te ayudará a disfrutar más de su sabor.
Ensalada Panzanella con burrata
Inspirada en el clásico plato toscano para aprovechar las sobras, esta versión combina focaccia tostada, tomates, albahaca y burrata. La clave está en dejar que el pan absorba parte de los jugos sin perder completamente su textura.
Tiempo de preparación: 35 minutos
Ingredientes (para 4 personas):
- 300 g de focaccia del día anterior (preferiblemente casera)
- 500 g de tomates cherry de colores
- 1 pepino pequeño
- 1 cebolla morada pequeña
- 6 mini burratas, cortadas por la mitad
- 2 cucharadas de alcaparras
- Un buen puñado de albahaca fresca.
- 5 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 2 cucharadas de vinagre de vino tinto
- Sal marina
- Pimienta negra recién molida
Elaboración:
- Precaliente el horno a 180°C.
- Corta la focaccia en cubos de unos 2-3 cm.
- Colócalas en una bandeja para hornear, rocíalas con aceite de oliva virgen extra y mezcla bien para que se impregnen. Hornea durante unos 12 minutos, o hasta que estén doradas y crujientes.
- Déjelos enfriar y resérvelos. Lave los tomates cherry, córtelos por la mitad y colóquelos en un tazón grande.
- Añade una pizca de sal y déjalo reposar durante 10 minutos para que suelte parte de su jugo.
- Lava el pepino y córtalo en rodajas muy finas.
- Pele la cebolla roja y córtela en rodajas finas.
- Para preparar la vinagreta, mezcle en un bol el aceite de oliva, el vinagre, una pizca de sal y pimienta negra recién molida hasta emulsionar.
- Añade el pepino, la cebolla morada, las alcaparras y la mayor parte de las hojas de albahaca al bol con los tomates.
- Vierta la vinagreta y mezcle suavemente. Añada los cubos de focaccia tostada y remueva con cuidado para que absorban parte del jugo de tomate sin perder su textura crujiente.
- Esparza por encima las mini burratas cortadas por la mitad y termine con las hojas de albahaca restantes.
- Añade un chorrito generoso de aceite de oliva virgen extra, unas vueltas de pimienta negra recién molida y deja reposar la ensalada durante unos 10 minutos antes de servirla para que los sabores se mezclen.
- Sírvelo en un plato ancho y poco profundo y, justo antes de llevarlo a la mesa, termina con unas escamas de sal marina.
Consejo del chef:
Usar focaccia o pan del día anterior no es la última opción: su menor contenido de humedad permite que absorba mejor los jugos y el aderezo. Añádelo con suficiente tiempo para que se empape, pero no tanto como para que pierda toda su textura.
Rodajas de tomate verde y rosa con jamón ibérico y almendras tostadas.
Una receta que viaja de Italia a España sin abandonar el Mediterráneo. Casi no requiere cocción: el secreto está en elegir buenos tomates, buen jamón ibérico y un aceite de oliva virgen extra con mucho sabor.
Tiempo de preparación: 20 minutos
Ingredientes (para 4 personas):
- 2 tomates grandes de color rosa
- 300 g de tomates verdes pequeños, cortados por la mitad
- 150 g de jamón ibérico
- 1 cebolleta pequeña, cortada en rodajas finas.
- 14 aceitunas verdes
- 25 g de piñones
- 20 g de almendras
- Ramita de tomillo fresco
- Arroz de oliva virgen extra
- Sal en escamas
- Pimienta negra recién molida
Elaboración:
- Calienta una sartén, sin añadir aceite, y tuesta los piñones junto con las almendras, previamente picadas groseramente.
- Remueva ocasionalmente para asegurar un dorado uniforme y evitar que se tueste demasiado.
- Estarán listos en unos 3 minutos.
- Retíralos del fuego y déjalos enfriar.
- Lava y seca bien los tomates.
- Corta los tomates rosados en rodajas de unos 5 mm de grosor y parte los tomates verdes por la mitad.
- Pele la cebolleta y córtela en rodajas finas.
- Coloca las rodajas de tomate rosado en una fuente ancha y esparce los tomates verdes por encima, alternando algunas mitades con el lado cortado hacia arriba y otras ligeramente inclinadas para dar volumen a la presentación.
- Añade la cebolleta, las aceitunas verdes, los piñones y las almendras tostadas.
- Coloca las lonchas de jamón ibérico formando pliegues suaves para añadir altura y un acabado más atractivo al conjunto.
- Termina con unas ramitas de tomillo fresco.
- Rocíe con una generosa cantidad de aceite de oliva virgen extra Picual de cosecha temprana, añada sal en escamas y unas vueltas de pimienta negra recién molida.
- Servir inmediatamente.
Consejo del chef:
Saca el jamón ibérico del frigorífico unos 20 minutos antes de servirlo y evita usar tomates demasiado fríos. Estos dos sencillos pasos te ayudarán a apreciar mucho mejor sus aromas y sabores.
¿Qué hacer con los tomates demasiado maduros?
Si están sanas pero han perdido firmeza, no las tires. Son perfectas para preparar salsa de tomate casera, gazpacho o salmorejo, asarlas lentamente con ajo y hierbas, o añadirlas a la focaccia.
También puedes cortarlas, añadirles sal y dejarlas reposar unos minutos: el jugo que sueltan, mezclado con aceite de oliva virgen extra y un toque de vinagre, puede convertirse en uno de los mejores aderezos para una ensalada de pan.
Porque esa es precisamente una de las grandes virtudes de la cocina italiana: demostrar que no se necesitan muchos ingredientes para comer muy bien. A veces, todo lo que se necesita es pan, tomate, aceite de oliva y un poco de tiempo.




