
Una tarta de arándanos que se lleva la palma.
Lo más probable es que ya tengas todo lo necesario para hacer este “pastel”.
A pesar de su nombre, la tarta de arándanos de Nantucket no requiere amasar ni sellar la corteza. Se prepara en solo 15 minutos, desde la encimera hasta el horno. Y es el postre perfecto para cualquier fiesta.
Basada en una receta de la fallecida novelista Laurie Colwin, publicada en la edición de noviembre de 1993 de la revista Gourmet, esta sencilla tarta requiere una masa preparada en un solo bol, batida a mano, que se vierte sobre un molde para pasteles lleno de arándanos frescos (o congelados) y nueces. La receta original no lo incluye, pero un toque de aceite de oliva en esta masa le aporta un ligero sabor afrutado que combina a la perfección con los arándanos; además, mantiene la tarta húmeda.
Mientras se hornea, los arándanos se deshacen y se convierten en mermelada, mezclándose con la masa esponjosa para crear un equilibrio perfecto entre ácido y dulce, mientras que las nueces aportan un toque crujiente. Dejando a un lado las sutilezas, esta receta sencilla y versátil merece un lugar en tu repertorio de repostería junto a los pasteles de frutas y los crumbles. Sería una pena limitarla a la temporada de arándanos: cerezas y almendras, higos y nueces, o ciruelas y avellanas quedarían igual de bien.
Y lo mejor de todo, como dice Colwin, es tan fácil que hasta un niño podría hacerlo.
- Quien: Laurie Colwin



