Bienvenidos al nuevo Jungle Bar en Las Vegas
El equipo detrás del popular bar Stray Pirate, ambientado en un naufragio con temática canina, cambia los cachorros por gatos... ¡grandes felinos!
Chris “Tater” Gutierrez, gerente general y creador de cócteles en Stray Pirate y Prowl, vio una oportunidad cuando cerró la tienda de camisetas de al lado. Pero no quería alterar el ambiente acogedor y a la vez caótico que había creado en Stray Pirate. “Así que quisimos hacer algo diferente y crear un bar completamente distinto, algo parecido, pero más sofisticado”, comenta.
Inspirado en el Jungle Room de Elvis en Graceland, Gutiérrez se volcó en lo kitsch: una pared de roca volcánica cubierta de musgo con un rostro olmeca tallado, un pasillo de cueva revestido de cristales y dos baños espectaculares: uno con una exhibición de mariposas en el techo y el otro con luciérnagas de fibra óptica centelleantes que cuelgan del mismo. La sala, de 111 metros cuadrados, tiene capacidad para casi 50 personas y presenta un estilo retro con cabinas de color naranja quemado y verde aguacate bajo esferas de cristal brillantes.
Los cócteles de Prowl siguen la misma fórmula innovadora que Gutiérrez desarrolló en el Stray Pirate, justo al lado: jarabes caseros, fruta fresca y sabores inesperados, todo ello con licores de primera calidad como base. Entre los ingredientes destacan los guisantes tirabeques, el melón y el sirope de horchata casero elaborado con pepitas tostadas, además de una cerveza de jengibre infusionada con hojas de lima kaffir e hibisco. Es un estilo que Gutiérrez ha perfeccionado a lo largo de los años trabajando en bares como Corduroy, Oak & Ivy y Atomic Liquors.
Las bebidas en Prowl son atrevidas por diseño. Gutiérrez describe la carta de Jungle Spirits como "descarada y divertida", con nombres irreverentes y referencias a películas de culto. Está Sex Panther, una mezcla de tequila reposado y ron oaxaqueño servida en una cabeza de pantera de cerámica y que en la carta anuncia que contiene "trozos de pantera de verdad". For a Good Time Call incluye un número de teléfono real al que los clientes pueden llamar para solicitar entretenimiento. "Queremos que la carta sea desenfadada y divertida de leer", dice Gutiérrez.
Pero para él, lo más importante sigue siendo lo que hay en el vaso. Monstera Mash combina pisco Capurro Quebranta con guisantes dulces, cítricos, menta, flor de saúco, cardamomo y clara de huevo. Cougar es un cóctel ligero de vodka con pomelo y rosa, mientras que Morning Wood mezcla café Vesta con bourbon Woodford Reserve, jarabe de arce, amaro italiano y jerez para crear una bebida audaz, equilibrada y con un toque travieso.
La apertura de Prowl es la señal más reciente de la revolución de los bares de cócteles que está teniendo lugar en el Arts District. Se suma a otros locales recién inaugurados como Echo Taste and Sound de Natalie Young, Petite Boheme de James Tree, Doberman de Corner Bar Management y Nocturno de DJ Flores de Milpa, todos ellos dirigidos por bartenders con profundas raíces en Las Vegas y una sólida formación culinaria. Juntos, están redefiniendo el concepto de bar de cócteles en Las Vegas: sirviendo bebidas de alta gama en espacios conceptuales diseñados para disfrutar de noches de copas en un barrio dinámico y accesible a pie.
“Esta es la zona donde los sueños de la gente se hacen realidad”, dice Gutiérrez sobre el Distrito de las Artes. “Puedes entrar en un lugar y ver cómo el sueño de alguien se materializa entre cuatro paredes”.




