25 de septiembre de 2026
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Remolacha de temporada: sabores, consejos y recetas
La Cocina
Por Jean-Luc Moreau, la mesa de Técnica · hace 6 h · Estados Unidos · 3 min ·

Remolacha de temporada: sabores, consejos y recetas

Remolacha fresca: cómo preparar la hortaliza de raíz más deliciosa del otoño.

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En este momento, la remolacha sueca está en su mejor momento. Es económica, rica en nutrientes y con un sabor exquisito. Es el momento perfecto para darle a este tubérculo el protagonismo que se merece en la cocina.

¿Por qué deberías comer remolacha cuando está de temporada?

Las remolachas suecas recién cosechadas son una apuesta segura. Cuando están frescas, la piel es fina y la pulpa jugosa. Tienen un equilibrio único entre la complejidad terrosa y un dulzor natural que se intensifica al contacto con ácidos o sal. Además, son un producto local de primera calidad: cultivadas de forma sostenible, con una piel resistente y repletas de nitratos, fibra y antioxidantes.

Combinaciones de sabores que siempre dan resultado

Cocinar con remolacha se trata de contrastes. Debido a su dulzura y sabor terroso, la remolacha requiere tres cosas: acidez, sal y textura crujiente.

  • El fresco: ¡Rábano picante! El rábano picante fresco rallado y la remolacha son una combinación clásica que le da un toque picante maravilloso a la nariz.
  • Lo salado y cremoso: queso de cabra (chèvre), queso feta, mantequilla dorada o un pecorino bien salado. El queso fundido sobre remolacha asada es una combinación celestial.
  • El toque ácido: El zumo de limón, un buen vinagre (preferiblemente de manzana o balsámico) y las alcaparras contrarrestan el dulzor intenso y realzan el sabor.

3 maneras de cocinar remolacha

Olvídate de simplemente hervir las remolachas hasta que queden blandas. Aquí tienes tres maneras de sacarles el máximo partido:

  • Asar bien en el horno (para obtener el mejor dulzor): Pelar y cortar las remolachas en gajos. Mezclar con aceite de oliva, sal en escamas, un poco de tomillo y un chorrito de miel. Asar a fuego alto (entre 200 y 225 °C) hasta que los bordes estén dorados y caramelizados, y el centro esté tierno. Servir tal cual o mezclar con rúcula y queso feta desmenuzado.
  • Remolacha rallada en ensalada (Maxat krisp): ¡La remolacha fresca está buenísima cruda! Pélala y rállala gruesa o córtala en láminas finas con una mandolina. Mézclala con manzanas suecas ralladas, una vinagreta de mostaza picante y mucho perejil. Un acompañamiento crujiente perfecto para el asado de este fin de semana o un guiso vegetariano de lentejas.
  • Remolachas asadas enteras con sal (El truco del restaurante): Hornea las remolachas enteras, sin pelar, sobre una cama de sal gruesa a 200 °C durante poco más de una hora, hasta que estén completamente blandas. Luego, pélalas bajo agua fría (¡usa guantes si quieres evitar que se te pongan los dedos rosados!). Córtalas en trozos grandes y mézclalas con mantequilla dorada y zumo de limón. Son carnosas, mantecosas e increíblemente sabrosas.

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