Pappardelle con yema de huevo marinada
Otra deliciosa receta compartida por nuestros amigos Eleni y Alex de Food24_skg.
Ingredientes · Raciones 1
- 100 gr de pappardelle
- 100 g de salchicha campestre
- 30 gramos de mantequilla
- 150 g de caldo de pollo
- 30 ml de vino blanco
- perejil fresco (picado)
- sal
- pimienta
- semillas (opcional)
- 150 g de rúcula fresca
- 450 gramos de aceite de oliva virgen extra
- 1 huevo
- sal
Método · 2 h 25 min
- Llena una cacerola con agua y ponla a hervir a fuego medio.
- Cuando hierva, añade una pizca de sal y la pasta pappardelle. Hierve durante 5-6 minutos.
- Corta la salchicha campestre en dados y añádela a una sartén, luego sofríela durante unos minutos.
- Añade el vino blanco a la salchicha salteada y deja que se evapore. Luego, agrega el caldo de pollo. Cocina a fuego lento o medio hasta que el caldo empiece a espesar.
- Escurre la pasta pappardelle y agrégala a la sartén con la salchicha. Mezcla bien.
- Espolvorear con perejil fresco picado, mantequilla, sal y pimienta. Mezclar bien.
- Vierta el aceite de oliva virgen extra en una cacerola. Caliéntelo hasta que alcance aproximadamente 80 °C/176 °F. Utilice un termómetro de cocina para medir la temperatura.
- Cuando alcances la temperatura indicada, pon el aceite y la rúcula fresca en una batidora. Bate bien.
- Cuele la mezcla con un paño o un filtro de café.
- Separa la clara de la yema.
- Coloca la yema de huevo en un plato y cúbrela con sal, pero no tapes la sartén.
- Después de aproximadamente una hora, dale la vuelta a la yema y cúbrela de nuevo con sal. Déjala reposar durante otra hora.
- Cuando se acabe el tiempo, enjuague la sal bajo el grifo y coloque la yema de huevo en el centro del plato de pappardelle.
Prepárate para disfrutar de una experiencia culinaria exquisita y reconfortante: Pappardelle con yema de huevo marinada. Este plato combina la consistencia de la pasta ancha y alargada con la textura aterciopelada de la yema de huevo marinada, creando una mezcla de sabores y texturas que sin duda cautivará tu paladar.
Tanto si eres un experto en gastronomía como si eres un cocinero aficionado apasionado, esta receta reúne lo mejor de ambos mundos: el encanto informal de la cocina italiana y el toque sutil de la alta cocina.




