El brunch balcánico que se ha vuelto viral en Zaragoza: 'plaxintas' de 550 gramos y auténtica tradición transilvana
En un rincón del barrio de Jesús, en Zaragoza, el brunch es completamente diferente a lo habitual. En Plaxinta, el desayuno llega a la mesa con embutidos ahumados, queso de oveja, verduras, huevos duros, kéfir y auténticas recetas tradicionales de la mismísima Transilvania.
El restaurante, situado en la calle Fuendejalón, fue creado para traer una parte de la gastronomía rumana y balcánica a Zaragoza y debe su nombre a una de las recetas más típicas de la zona: las plaxintas, una masa muy fina que se estira a mano y se hornea a diario en el propio establecimiento y que puede rellenarse con ingredientes salados o dulces.
Su propuesta no solo está convenciendo a los vecinos del barrio, sino también a las redes sociales, donde algunos de sus vídeos promocionales han acumulado cientos de miles de visualizaciones.
"Aquí se comen los Balcanes para desayunar"
Plaxinta (placinta) - Desayunos y brunch es un lugar especializado en gastronomía balcánica que centra su propuesta, como su nombre indica, en el brunch.
«Aquí se sirven platos balcánicos para el desayuno», proclama el establecimiento en su página web, describiendo su menú como «recetas que cruzaron los Cárpatos y se quedaron en Zaragoza». Pero un plato en particular acapara toda la atención, y es precisamente el que da nombre al local.
La plaxinta es un plato tradicional rumano, especialmente asociado a la región de Transilvania. Su característica principal es una masa fina, amasada a mano, que luego se rellena y se hornea. Cada una de estas empanadas, que pesa alrededor de 550 gramos, se estira a mano cada mañana y se puede rellenar con una gran variedad de ingredientes.
Un brunch diferente en Zaragoza
Entre las opciones saladas se encuentran pollo asado con champiñones y mozzarella, kebab de pollo, mici (carne picada especiada), salami ahumado, chorizo, cerdo desmenuzado, jamón de York, espinacas con queso de cabra, tocino y pasas, o ratatouille casera con atún.
Y para los más golosos, tienen opciones dulces con sabores como manzana y canela, nueces, almendras, diferentes mermeladas, requesón y eneldo o chocolate con galleta y pistacho.
Pero lo que realmente distingue a este establecimiento es su brunch balcánico. La idea no es simplemente ofrecer los platos clásicos de un brunch moderno, sino presentar una combinación inspirada en los desayunos tradicionales de los Cárpatos, pensada para compartir y disfrutar sin prisas.
La tabla incluye salami ahumado, chorizo, tocino y paleta de cerdo, además de huevo duro, queso blanco de oveja tipo feta, tomate, pepino, pimiento, cebolla fresca y pan. Se sirve con un vaso de kéfir y un chupito de orujo (un tipo de aguardiente de orujo español) de cortesía. También hay disponible una versión más grande para grupos de cuatro personas.
El menú se completa con opciones como el Plato Bandolero, preparado con patatas asadas, pimentón, beicon ahumado, queso feta, cebolla fresca y salsa de yogur. También puede pedir una tabla de quesos rumanos con telemea, cașcaval, cașcaval ahumado y burduf, acompañada de mermelada de ciruela, ciruelas pasas y nueces. Entre los aperitivos se incluyen opciones como zacuska de berenjena, ensalada de berenjena, ensalada de champiñones, ensalada de judías verdes, ensalada de atún o hummus de alubias.
Además, para quienes buscan opciones más comunes, el establecimiento también ofrece tostadas con tomate y aceite de oliva, rebanadas de plaxinta, bizcocho, croissant... y en la sección de bebidas hay cafés especiales como el Spanish Latte, Cocoa Bomb, White Avalanche, Green Caprice o Golden Hazel.
Dónde encontrar Plaxinta: ubicación, menú y horario de apertura
Plaxinta - Desayuno y Brunch se encuentra en la calle Fuendejalón número 4, en el barrio de Jesús de Zaragoza. El establecimiento también ofrece un menú diario de martes a viernes, entre las 13:00 y las 16:00 horas, que consiste en ensalada o sopa, una plaxinta salada (un tipo de pastel), un postre balcánico y una bebida.
La propuesta pretende traer al barrio una gastronomía inusual en Zaragoza, con recetas de Rumanía y los Balcanes y preparaciones elaboradas a mano en el propio local.




