5 de octubre de 2026
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Enoturismo en Trentino: la estrategia de la concejala Giulia zanotelli
La Mesa
Por Oliver Grant, La mesa de la Taza · hace 57 min · Italia · 11 min ·

Enoturismo en Trentino: la estrategia de la concejala Giulia zanotelli

El enoturismo en Trentino está evolucionando, pasando de ser una simple visita a una bodega a convertirse en una herramienta estratégica para la promoción de la región.

El enoturismo en Trentino dejó de ser hace tiempo un mero complemento de las bodegas para convertirse en el principal referente de todo un paisaje. En esta lúcida y perspicaz entrevista, Giulia Zanotelli, consejera de Agricultura, Promoción de Productos Trentinos, Medio Ambiente, Protección Hidrogeológica y Administraciones Locales de la Provincia Autónoma de Trento, traza las coordenadas de una evolución que es, ante todo, cultural.

En sus palabras, el vino deja de ser un mero producto comercial para convertirse en un embajador: un «puente líquido» capaz de unir el trabajo de la viticultura de montaña con la belleza de la hospitalidad, a través de la protección del territorio y la excelencia de sus restaurantes. Surge así una visión de un «sistema trentino» alejado de la estandarización, donde la experiencia auténtica, el apoyo concreto a las pequeñas empresas artesanales y, sobre todo, la formación de las nuevas generaciones se convierten en los pilares fundamentales. Un viaje estratégico y humano, diseñado para que cada visitante se lleve a casa no solo el recuerdo de una buena botella, sino también el rostro de quien la produjo y el irresistible deseo de volver.

En los últimos años, Trentino ha comenzado a considerar el enoturismo no solo como una oportunidad para bodegas individuales, sino como un componente de la estrategia regional. ¿Qué grado de madurez ha alcanzado este enfoque hoy en día?

Hoy en día, Trentino considera el enoturismo como lo que realmente es: no una actividad secundaria para la bodega, sino una herramienta para promover la región. A través del vino, contamos la historia de la agricultura, el paisaje y el trabajo de su gente.

A lo largo de los años, hemos avanzado significativamente y construido bases sólidas: una red dinámica de productores, regiones vitivinícolas diversas y reconocidas, y una creciente capacidad para vincular el vino con otras ofertas turísticas. También hemos consolidado este camino desde una perspectiva regulatoria. Ahora el reto es dar un paso más allá: crear un sistema. Esta es la dirección que también estamos siguiendo con el Festival Trentodoc, que lleva el vino más allá de las bodegas y fomenta su conexión con restaurantes, hostelería y regiones productoras, con aproximadamente 170 eventos.

Uno de los retos del enoturismo es transformar la visita a una bodega, pasando de una simple cata a una experiencia que narre la historia de una región. ¿Qué características, en su opinión, debería tener hoy en día una auténtica experiencia enoturística en Trentino?

Debe comenzar con el vino, pero no quedarse ahí. Una auténtica experiencia del Trentino debe permitir al visitante comprender por qué ese vino se elabora allí. Esto implica describir el viñedo, el paisaje, las labores agrícolas y las tradiciones. Pero también la capacidad de innovación.

Por ello, creo que el productor no debería limitarse a presentar una etiqueta, sino que debería guiar a los visitantes a través de la historia y las características únicas de su región. Esta es también la filosofía que quisimos reforzar mediante la normativa provincial sobre enoturismo.

Hoy en día, la bodega es mucho más que un simple lugar para vender productos; también ofrece visitas a los viñedos, actividades educativas, catas y la oportunidad de maridar vinos con productos locales. Un vino puede combinarse, por ejemplo, con un queso de montaña o un plato típico de la región. De esta manera, la cata se convierte en una forma de vivir plenamente la experiencia de la zona.

El enoturismo vincula necesariamente la agricultura, el turismo, la cultura, la gastronomía y la promoción local. Desde una perspectiva institucional, ¿qué tan complejo resulta construir una estrategia verdaderamente compartida entre los diferentes sectores y actores involucrados?

Este es un camino complejo, pero también el único posible. El enoturismo, por su propia naturaleza, no puede ser gestionado por un solo sector. Fomenta la sinergia entre la agricultura y todo el sistema de hostelería. Sin embargo, no partimos de cero: Trentino cuenta con una red de expertos y profesionales que, a lo largo de los años —también a instancias de esta administración provincial—, ha desarrollado con éxito experiencias y rutas compartidas. El reto actual consiste en potenciar estas experiencias dentro de una visión unificada de la región, evitando que se conviertan en iniciativas aisladas. Las Rutas del Vino y del Sabor han desempeñado y siguen desempeñando un papel importante, al igual que las bodegas, las diversas cadenas de suministro y las asociaciones de promoción turística con las asociaciones locales, revitalizando el papel activo del Consorcio de Protección. La fusión de diferentes mundos nos permite crear experiencias que capturan verdaderamente la autenticidad de Trentino.

Trentino cuenta con una importante red de bodegas, enólogos y productores, pero no todos disponen necesariamente de los mismos recursos para invertir en hostelería. ¿Cómo puede el sistema público apoyar incluso a las empresas más pequeñas sin estandarizar su oferta?

Lo primero que hay que evitar es que el enoturismo se convierta en una competencia basada únicamente en la capacidad de inversión. Existen empresas consolidadas y negocios familiares: sería injusto exigir que todos ofrezcan la misma experiencia. El papel de la provincia es apoyar a las empresas, especialmente a aquellas con menor potencial de inversión, mediante iniciativas en hostelería, formación y promoción.

Nuestra autonomía especial nos ha brindado las herramientas y los recursos necesarios para responder de manera específica a las diversas características del sistema de producción de Trentino. Lo hacemos mediante actividades promocionales específicas, implementadas con Trentino Marketing, la participación en ferias y eventos internacionales, proyectos de marketing conjunto e iniciativas específicas para apoyar el enoturismo. Estas estrategias nos permiten apoyar a las empresas sin imponer un único modelo. Lo hacemos a través de intervenciones específicas y convocatorias de propuestas financiadas con recursos provinciales y, en el futuro, con recursos de la UE a través de la OMC (Organización de Marketing Común) del vino.

Pero hay una inversión que considero aún más importante: la inversión en personas y conocimientos especializados. Porque tener una bodega hermosa no basta para promover un enoturismo de calidad.

El vino puede ser la puerta de entrada para descubrir una región, pero la región misma también puede ser la razón por la que un visitante elige una bodega en particular. ¿Qué importancia tiene para Trentino trascender la experiencia individual y construir itinerarios y conexiones entre múltiples realidades?

El vino puede ser el motivo para elegir un destino, pero también el punto de partida para descubrirlo. Y viceversa: quienes visitan Trentino por otros motivos también pueden descubrir nuestra tradición vitivinícola a través de la región. Por ello, debemos promover itinerarios que integren la experiencia del vino con todo lo que la región ofrece.

El enoturismo puede ayudarnos a promocionar incluso las zonas menos visitadas, a través de experiencias auténticas arraigadas en nuestra identidad rural. Es una forma de mostrar una región del Trentino que a menudo permanece al margen de las rutas turísticas habituales. El reto, por lo tanto, consiste en ir más allá de la lógica de una sola iniciativa y construir una oferta más amplia.

Los turistas contemporáneos parecen buscar cada vez más experiencias auténticas, contacto humano y la oportunidad de comprender lo que visitan. ¿Cuánto debe cambiar la forma en que las bodegas de Trentino presentan su trabajo para satisfacer esta demanda?

El visitante actual quiere comprender qué hay detrás de una botella, conocer a las personas involucradas y entender las decisiones que sustentan un producto. Por eso, la historia no puede ser meramente técnica o comercial. Debe explicar qué significa cultivar un viñedo en una zona montañosa, los desafíos, las decisiones y el trabajo que ello implica.

Debemos ser capaces de salir de nuestra zona de confort para compartir nuestra autenticidad. Trentino puede presumir de una generación de enólogos talentosos, capaces de compartir su experiencia en el campo. La Fundación Edmund Mach representa un activo importante en este sentido; pero la formación no puede considerarse un punto de llegada: debe acompañar la evolución del sector a lo largo del tiempo, especialmente en su capacidad de acoger y comunicar.

La provincia (junto con las diversas organizaciones de formación de la zona) también está haciendo su parte en este sentido. Apoyamos las oportunidades de desarrollo y crecimiento profesional. Porque saber elaborar un buen vino es fundamental, pero saber contar su historia es igualmente importante.

Otro aspecto crucial es la relación entre el enoturismo y los operadores del sector de la hostelería: hoteles, restaurantes, guías, consorcios y oficinas de turismo. ¿Qué eslabón de la cadena de suministro necesita reforzar Trentino para lograr una experiencia más integral?

En lugar de buscar un punto débil, abogo por la necesidad de fortalecer la conexión entre los distintos componentes de la oferta. Los turistas no piensan en compartimentos estancos: eligen dónde dormir, dónde comer, qué visitar y qué experiencias disfrutar. Para ellos, se trata de una experiencia integral de la región. Por lo tanto, analicemos la hospitalidad integrada.

El siguiente reto consiste en integrar el enoturismo de forma natural en la oferta turística del Trentino, y no como un complemento a las vacaciones. Por ello, es necesario dar un paso aún más profundo: construir una auténtica cultura del producto y de la región. Y esto implica empezar con nuestros hijos, fomentando en ellos la conciencia del valor de los productos locales. Las nuevas generaciones serán los consumidores, los operadores y los embajadores del Trentino del mañana.

De cara a los próximos años, ¿qué proyectos o iniciativas tiene previsto emprender la Provincia para transformar el trabajo realizado hasta ahora en una estrategia verdaderamente estructurada para el enoturismo del Trentino?

El trabajo de los próximos años se centrará principalmente en dotar al enoturismo del Trentino de una estrategia y una dirección más estructuradas. «Vinos y Montañas» es un paso concreto en esta dirección: reúne cuatro eventos vinculados a los vinos emblemáticos del Trentino y las regiones que los producen, con una promoción y comunicación conjuntas. El objetivo no es estandarizarlos, sino hacerlos más reconocibles como parte de una oferta enoturística unificada.

2026 también marca un hito importante con la nueva gobernanza del enoturismo, que coordinará este viaje y apoyará el trabajo de los comités organizadores durante los próximos tres años, junto con Trentino Marketing, el Consorzio Tutela Vini del Trentino, Strada del Vino e dei Sapori y la Trentino School of Management. El objetivo es establecer directrices estratégicas compartidas, una comunicación coordinada y una mayor capacidad para crear experiencias. El proyecto continuará en 2027 con cuatro eventos: DiVinNosiola del 21 de marzo al 4 de abril, la Mostra del Teroldego Rotaliano del 21 al 23 de mayo, Rassegna Müller Thurgau Vino di Montagna del 1 al 4 de julio y La Vigna Eccellente el 30 de septiembre y el 1 de octubre.

El reto consiste en transformar cuatro eventos y tantos territorios diferentes en una oferta reconocible, sin que pierdan su identidad. Este es el paso que puede convertir el enoturismo en un componente cada vez más importante de nuestra oferta turística.

Precisamente con esta perspectiva y una visión cada vez más amplia, estaré presente en FINE #WineTourism Marketplace Italy para impartir una charla titulada "Territorio e identidad en el desarrollo del enoturismo". Será una valiosa oportunidad para compartir buenas prácticas y definir el futuro del sector, junto con representantes de otras regiones italianas, aportando la voz y la experiencia de Trentino a este importante debate.

Para concluir, me gustaría plantear una pregunta quizás más personal: cuando un visitante abandona Trentino tras visitar una bodega, degustar un vino y conocer la región, ¿qué imagen o sensación le gustaría llevarse consigo?

Me gustaría que transmitiera la sensación de haber vivido una experiencia auténtica, una que deje una huella imborrable y te den ganas de volver. Quizás no solo para volver a beber ese vino o descubrir uno nuevo, sino para redescubrir ese lugar y tal vez imaginarme viviendo allí más tiempo.

Si al final del recorrido el visitante piensa: «Este vino habla verdaderamente del lugar de donde proviene», entonces habremos logrado nuestro objetivo. Y me gusta pensar que esta capacidad del vino para describir un territorio tiene raíces profundas: basta con pensar en Mozart y su «¡Sirvan el vino! ¡Excelente Marzemino!» en Don Giovanni, vinculado a la tradición que lo mantiene cautivado por el Marzemino durante su estancia en Rovereto.

Si tuviera que resumirlo en una sola palabra, me gustaría que evocara algo de Trentino: no solo el recuerdo de un vino, sino también los rostros de la gente que conoces, un paisaje, una historia y, sobre todo, el deseo de volver a experimentar esa misma sensación.

Puntos clave:

  • Del producto al territorio: el enoturismo no es una actividad secundaria para la bodega, sino una herramienta estratégica para compartir el paisaje, la cultura y el trabajo agrícola del Trentino.
  • Experiencias auténticas y narración de historias: Una visita a una bodega debe ir más allá de una simple cata para revelar la profunda conexión entre el vino, el paisaje de montaña y las tradiciones gastronómicas locales.
  • Estrategia de sistemas y redes: Es fundamental superar las iniciativas aisladas mediante la creación de una estrecha sinergia entre la agricultura, el turismo, la hostelería, los consorcios de protección y las rutas del vino y los sabores.
  • Apoyo a las pequeñas empresas y formación: La provincia apoya a las empresas menos estructuradas con recursos específicos e inversiones prioritarias en habilidades humanas y capacidad de atención al cliente.
  • Nueva gobernanza y grandes eventos: El proyecto "Vinos y Montañas" reúne cuatro eventos basados ​​en la identidad, coordinados por un único director junto con Trentino Marketing y la Escuela de Administración de Trentino.

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