Estudio sobre el liderazgo femenino en el sector: retos y oportunidades - Revista de Gastronomía: Cocina, vino, gastronomía y recetas gourmet
La semana pasada, el Museo Interactivo de la Historia de Lugo (MIHL) acogió una nueva edición del Foro de Activistas Rurales, una iniciativa para analizar con datos reales la situación, los retos y el potencial de los núcleos de población de menos de 10.000 habitantes en zonas rurales.
Una nueva edición del Foro —promovida por Grupo Lence (Grupo Leche Río) y la consultora Atrevia— que se centró en la presentación del II Observatorio de Activistas Rurales: liderazgo femenino en el campo, que recoge la opinión de más de 200 personas, el 58,4% mujeres, en municipios de menos de 10.000 habitantes en las cuatro provincias gallegas.
Liderazgo femenino en el campo
Entre los resultados de esta segunda edición del Observatorio, destacan los siguientes:
En el ámbito de la visibilidad y el liderazgo.
- El 65,6% de los encuestados considera que la representación de las mujeres en los órganos de toma de decisiones en las zonas rurales es insuficiente.
- El 62,4% percibe que las mujeres no tienen las mismas oportunidades que los hombres para acceder a puestos de liderazgo.
- El 64,3% cree que las mujeres no reciben suficiente reconocimiento por su trabajo y contribución.
- El 81,4% cree que las barreras estructurales, como la carga del cuidado de familiares, los estereotipos o la falta de formación, limitan el liderazgo femenino.
- El 90,6% está de acuerdo en que los órganos representativos rurales deberían tener una mayor presencia activa y visible de las mujeres.
En lo que respecta al empleo y la autonomía económica.
- El 91,4% cree que la economía rural no puede desarrollarse plenamente sin la participación activa y constante de las mujeres.
- El 66% cree que las ayudas y subvenciones disponibles no son ni suficientes ni accesibles.
- El 84,7% señala las responsabilidades familiares como un obstáculo para la autonomía económica.
- El 83% cree que la falta de redes de apoyo y mentoría obstaculiza el emprendimiento femenino.
- El 77,7% reconoce que las mujeres rurales sufren una doble discriminación: por ser mujeres y por vivir en zonas rurales.
- El 87,4% atribuye un papel transformador a las empresas que invierten en ellas.
En la sección de conciliación laboral y familiar y de cuidados.
- Alrededor de 9 de cada 10 personas afirman que el cuidado de los hijos y las tareas domésticas siguen recayendo sobre las mujeres.
- El 82,8% considera que los servicios de cuidado infantil y de atención a personas mayores disponibles en las zonas rurales son insuficientes.
- El 72,4% valora negativamente la gama actual de servicios para conciliar la vida laboral y familiar.
- Casi 9 de cada 10 también apoyan incentivos públicos específicos para fomentar la natalidad en las zonas rurales.
Y por último, en lo que respecta al futuro, a pesar de estos resultados, las perspectivas son cautelosamente optimistas:
- Tres de cada cuatro personas recomendarían a una mujer joven que inicie un negocio o trabaje en zonas rurales.
- Cuatro de cada cinco creen que será un lugar más atractivo para las mujeres en los próximos diez años.
- En cuanto a las medidas más urgentes que deben abordarse, los participantes identificaron el equilibrio entre la vida laboral y personal, el acceso a la financiación, las políticas públicas y la conectividad como los factores más decisivos.
- En cuanto a las soluciones, el 91,8% apoya las alianzas público-privadas para empoderar a las mujeres rurales, siendo las administraciones públicas las que tienen mayores expectativas de responsabilidad, seguidas de las empresas, las asociaciones y la comunidad rural.
SÍNTESIS AUTOMÁTICA (IA)
El Segundo Observatorio de Activistas Rurales (Grupo Lence y Atrevia) ha analizado el liderazgo femenino en municipios gallegos con menos de 10.000 habitantes. Los resultados revelan una marcada desigualdad de género: la mayoría de las encuestadas considera insuficiente la representación femenina y señala que las mujeres carecen de las mismas oportunidades y reconocimiento que los hombres. Además, identifican las barreras estructurales y las responsabilidades familiares como los principales obstáculos para su autonomía. Finalmente, el estudio concluye que la economía rural no se desarrollará plenamente sin la participación activa de las mujeres.




