Aquí te mostramos cuánto tiempo dura la carne seca en la despensa en comparación con el refrigerador
La carne seca es un excelente tentempié para tener a mano, tanto para comer en una excursión como para disfrutarla en casa. Sin embargo, aunque parezca que estos cortes de carne deshidratada duran para siempre, en realidad caducan y la forma de almacenarlos influye mucho en su frescura.
La cecina comercial, sin abrir, puede conservarse fresca hasta un año en el refrigerador o la despensa, y hasta dos años si se congela, aunque su sabor y calidad pueden verse afectados por la congelación. Esto se debe a que la cecina comercial se almacena en envases herméticos llenos de nitrógeno antes de sellarlos para eliminar el oxígeno. Sin embargo, una vez abierta y expuesta al aire, la cecina se puede conservar en el refrigerador durante aproximadamente dos semanas, donde la temperatura ayudará a prevenir el crecimiento de bacterias. Si se deja a temperatura ambiente en la despensa, se conservará durante unos tres días, pero comenzará a perder algo de frescura.
La cecina casera es otra historia, y su duración dependerá de la carne utilizada (algunos cortes de res son mejores para este fin) y de los métodos de elaboración. Dicho esto, el refrigerador es el mejor lugar para conservar la cecina casera, ya que así se mantiene su calidad y sabor por más tiempo. Envasada al vacío, puede durar varios meses sin abrir. En otros recipientes, puede durar entre tres y cinco días o una semana en el refrigerador.
Las señales inequívocas de que tu carne seca se ha echado a perder.
Aunque la carne seca puede conservarse durante mucho tiempo en las condiciones adecuadas, dos factores contribuyen en gran medida a su deterioro: la humedad y el aire. Una de las razones por las que la carne seca dura tanto es su falta de humedad, pero al reintroducirla, se favorece el crecimiento de microorganismos y se inicia el proceso de descomposición. Asimismo, la oxidación por exposición al aire puede afectar el sabor, la textura y el color de la carne seca. También puede provocar que la grasa presente en la carne se enrancie.
Si tienes un paquete de carne seca abierto guardado en la despensa o en la nevera desde hace tiempo, siempre conviene revisarlo antes de comerlo, sobre todo si no sabes cuánto tiempo lleva. Aunque el moho visible es una señal inequívoca, otros indicios pueden ser más sutiles. Incluso si la carne seca tiene buen aspecto, si huele agria o rancia, no es seguro comerla. Del mismo modo, si está babosa o húmeda al tacto, es mejor no comerla. Más vale prevenir que lamentar, y además, la carne seca es muy fácil de preparar en el horno, ¡así que tirar la vieja te da una excusa perfecta para hacer un poco fresca!




